Apoya con nostalgia a los maestros
Qué poco nos acordamos de nuestros maestros los que fuimos a la primaria. Nuestros padres nos entregaron para nuestra formación a los que sabían lo que hacían, a seres que con su vocación siempre nos recibieron con cariño, autoridad y también con coraje y cansancio; no faltó el profe obsesivo y chambón, pero eso sí, ahí estaban, al pendiente de una legión de chamacos (más de 50), que no éramos ni los más lindos ni los más obedientes.
Al ver el llamado del magisterio no pude menos que recordar mi escuela, sin nombre, en la calle de nunca jamás, por lo lejos que estaba. Recordar la mano que dirigía nuestras manitas para enseñarnos a usar el lápiz, las risas, cantos y travesuras que nos compartían.
¡Acaso ningún maestro nos dejó una sonrisa, caricia o regaño que nos sirva hoy?, ¿acaso no hay un solo reconocimiento a ellas? ¿Ninguno? Ciertamente tenemos que evolucionar, pero... ¿maltratar, criminalizar o violentar? Qué forma tan primitiva de imponer un cambio.
Hay países donde los maestros son de los mejor pagados, aquí en México la educación sólo es para el que pueda pagarla. Educar es crear, crecer, mejorar, cuidar, es ver la vida con una nueva perspectiva cada día. Por favor, un solo recuerdo positivo, uno solo para que vibre el corazón y se abra la mente para ayudar a los maestros.
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