Chirlane McCray, la mujer negra del nuevo alcalde de Nueva York
De Blasio hizo su campaña en contra línea del multimillonario Bloomberg con propuestas progresistas dentro de la dicotomía ricos y pobres de Nueva York
“De Blasio era el menos peor de los candidatos”, reconoce sonriendo mi amigo republicano a quien le pesa que su partido no haya refrendado el poder en la ciudad de Nueva York. Cruzamos el puente del East River del Bronx a Manhattan.
La elección del alcalde de Nueva York del pasado 5 de noviembre que diera el triunfo al demócrata Bill de Blasio arroja cuando menos tres vertientes interesantes para el espectador externo de la ciudad del espectáculo.
1. Di Blasio ha sido electo como candidato demócrata después de 20 años de gobiernos republicanos. Los demócratas Edward Koch (de 1977 a 1989) y David Dinkins (1990-1994), el único negro o afroamericano en gobernar la ciudad de Nueva York, cedieron el poder a Rudolph Gugliani (1993-2001) y Michael Bloomberg (2002-2013), quien modificó la ley para reelegirse un tercer periodo (sin que lo acusaran de dictador).
2. Se le conoce como el anti-Bloomberg de la política neoyorquina. De Blasio hizo su campaña en contra línea del multimillonario Bloomberg con propuestas progresistas dentro de la dicotomía ricos y pobres de Nueva York (que los hay, y muchos, cifras oficiales señalan que “el 46 % de los 8.2 millones de neoyorquinos está bajo el umbral de pobreza o muy poco por encima”; Excélsior, 04-11-13). Su triunfo abrumador contra Joe Lotha fue una descalificación a Bloomberg que si bien junto con Gugliani ha logrado una ciudad más segura (convirtieron, por ejemplo, la prostitución y la droga de Times Square en la droga de Walt Disney; no obstante, los votantes apoyaron la oposición de Bill a los cateos policiacos implementados por el multimillonario), la dinámica de la economía y el tobogán de la pobreza ha demandado un giro que el propio De Blasio califica de progresista: “No se equivoquen. La gente de esta ciudad ha elegido un camino progresista y esta noche nos ponemos en ese rumbo…” (BBC Mundo, 06-11-13). Y no parece un demagogo como tantos demócratas (ya se sabe que no existe en realidad gran diferencia entre ambos organismos). Ha salido a la luz que estuvo incluso involucrado en una misión humanitaria en Nicaragua en 1988 y simpatizó con la revolución sandinista (por lo cual, por cierto, un candidato independiente “hispano”, tenía que ser, lo acusó de “apoyar una dictadura brutal en América Central y de haberse inspirado en el Che Guevara y Fidel Castro” (Ídem).
3. Es el primer alcalde de una ciudad estadounidense casado con una afroamericana. Ha habido alcaldesas negras con marido blanco (incluyendo impensablemente una en Utah), pero Chirlane McCray es la primera negra como esposa de un alcalde blanco. Y aunque se ha manejado con discreción, en la medida en que se conoce un poco más del nuevo gobernante, asoma la sombra constante del racismo gringo. Se ha hablado de la peculiaridad del matrimonio y se ha recordado que McCray -poeta, escritora, editora-, se declaró lesbiana en un artículo publicado en 1979. Ella lo ha reconocido, señalando el hecho como una realidad que en su momento trocó en un matrimonio con De Blasio en 1994, con quien además tiene dos hijos a quienes la prensa llama “interraciales” o “birraciales”.
En esta “interracialidad” es donde De Blasio ha sabido explotar su virtud de progresista, pues nadie ignora la multiculturalidad y, precisamente, la condición interracial de las generaciones recientes de neoyorquinos que encuentran en la historia del nuevo alcalde una suerte de identidad.
Y quizá sea en la vida íntima, en la esposa y los hijos, en la convicción de su condición, donde Bill de Blasio, si además gobierna bien,halle una ruta mayor para su carrera política.
Él mismo trabajó con Dinkins, único alcalde negro y último demócrata en gobernar la ciudad. Ahora, curiosamente, en De Blasio, aparte de propuestas económicas progresistas y migratoriasse condensan ambos elementos, el político y el racial, tan caro éste a los gringos ya sea de manera abierta o soterrada, como negación, como aceptación teatral o como posible conciliación. Y no se olvide que después de todo y pese a todo, Obama es el primer presidente negro de Estados Unidos

No hay comentarios:
Publicar un comentario