martes, 12 de noviembre de 2013

Deslealtad y corrupción en la perspectiva de AMLO y Morena

@NietzscheAristolun 11 nov 2013 22:29
  
 
Eufórico, López Obrador habla a la multitud de la asamblea constitutiva de Morena en el Distrito Federal el fin de semana pasado. Sabe que ha alcanzado el requisito de ley mínimo de veinte asambleas estatales para el registro de su movimiento como partido.
Ahora encarará, como una posibilidad siempre latente, las al parecer muy humanas conductas de la deslealtad y la corrupción (¿o muy mexicanas?). Cualquiera supondría que, conociendo a su líder y sus principios, los afiliados y dirigentes de Morena estarían exentos de este riesgo. Sin embargo, si han existido Juanitos, Marios y Chuchos en el historial del político, lo mejor será estar alerta aunque sin desconfiar de entrada, pues no se puede vivir en la sospecha. De cualquier manera, sus adversarios serán los primeros en detectar y exhibir las posibles irregularidades.
De allí que en su discurso en la ciudad de México López Obrador haya hecho marcado hincapié en la condición de referente moral del movimiento que encabeza, pues pretende que sea el motor de una transformación de fondo. Y para que no se “eche a perder” el nuevo partido (con clara referencia sobre todo al PRD), llama a los integrantes a vigilar por el buen desarrollo del mismo y que los dirigentes y políticos del organismo sirvan a la sociedad y no busquen ser servidos, pues el movimiento “no tiene nada que ver con el oportunismo y la corrupción” (El Universal, 10-11-13).
Monumental reto, pues en general la sociedad descree de los partidos vigentes y sus políticos. El propio PRD, en el cual mucha gente creyó encontrar una salida electoral, ha defraudado incluso a sus militantes pues hoy día actúa básicamente como un satélite del partido en el poder del que antes fue crítico tenaz
Interesante será atestiguar cómo evoluciona Morena y si será capaz de transformarse en esa opción que ofrezca una posibilidad político electoral deseable en la cual vuelva a creer el ciudadano.
Y con todo en contra, el sistema político y los medios masivos de comunicación, la difamación y el desdén, López Obrador obtiene con Morena como partido político un logro que, se esté de acuerdo o no con él, lo muestra con un perfil congruente y consecuente en la búsqueda, desde su perspectiva y la de sus seguidores, de un mejor México.
¿Y quién no quiere un mejor México al fin?

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