domingo, 26 de octubre de 2014

Segunda carta abierta a Andrés Manuel López Obrador

Andrés Manuel López Obrador
P R E S E N T E
A un mes del asesinato de seis personas (tres de ellas normalistas) y de la desaparición de 43 normalistas más, encabezaste una extraordinaria asistencia al mitin de hoy que refrenda la fuerza y poder de convocatoria del movimiento que encabezas.
Más que emotiva fue la intervención de Elena Poniatowska haciendo una breve reseña de cada uno de los 43 normalistas desaparecidos. No puede no conmoverse un ser humano de dolor y solidaridad con los familiares de los normalistas escuchando el promedio de edad de 20 años y sus sueños de ser maestros. Jóvenes de origen campesino y pobre, que fueron seis asesinados (su crimen sigue impune) y 43 siguen en la condición de desaparecidos.
La intervención de Batres fue un recuento de agravios sin presentar una iniciativa frente a tanto atropello; tú presentaste dos opciones: cambio de política sin cambio de “presidente” o cambio de política y de “presidente”.
Después de explicar ambas comentaste que la opción era el cambio de política y de “presidente” y planteaste que la elección de “nuevo presidente” podría llevarse a cabo en el marco de los comicios federales del 2015.
Estoy de acuerdo con esa iniciativa. Pero tu intervención tiene un fallo grande: Peña Nieto no modificará el rumbo de la “política” que hasta ahora impulsa y seguirá impulsando si se lo permitimos, y tampoco renunciará bajo un arrebato de conciencia.
Para lograr la renuncia de Enrique Peña Nieto hay que obligarlo a hacerlo. Entonces el Congreso nombraría a quien lo sustituya para que dé marcha atrás a todas las políticas económicas neoliberales y a todas las “reformas” contrarias al pueblo desde el gobierno de Salinas que han venido implantando en nuestro país y restablezca el marco constitucional acrecentando los derechos constitucionales de nuestro pueblo.
Un nuevo presidente y un Congreso Constituyente que recupere toda la riqueza y a la patria misma para poner nuestros recursos al servicio y en beneficio de nuestro pueblo.
Ese fallo en tu intervención genera que además no propongas una sola alternativa para lograr la renuncia de Enrique Peña Nieto.
Nadie está proponiendo, por otra parte, una salida violenta. Tu insistencia en el camino pacífico genera un malentendido: la gente piensa que pacífico no es un camino firme y enérgico del ejercicio de nuestros derechos. Comparto contigo el camino de la no violencia, no comparto el reiterado llamado a una vía pacífica que mantenemos, mantendremos y seguiremos desarrollando y que pareciera una justificación contra hechos violentos que nunca hemos generado.
Por todo lo anterior, considero que es necesario suplir la ausencia de iniciativas de lucha del movimiento con el llamado a parar todo el 20 de noviembre.
Se han estado realizando paros de actividades en universidades públicas y en diversos espacios del país. Son como pasos necesarios y ensayos del gran paro general. Y ha llegado el momento de convocar con posibilidades de éxito a parar todo.
Si logramos que el pueblo de México pare varios días, a partir del 20 de noviembre, la posibilidad de obligar a Peña Nieto a renunciar antes del 1 de diciembre es altísima.
Entonces podría verificarse la línea por ti planteada de cambio de política y cambio de presidente. De no darse una situación de esa naturaleza, estos dos planteamientos no pasan de buenas intenciones.
En política, la oportunidad y los tiempos son fundamentales. Hoy en el Zócalo has dejado pasar una extraordinaria oportunidad para convocar al movimiento a realizar todas las actividades necesarias para impulsar ese paro y lograr la renuncia de Peña Nieto.
Cierto, puede no compartirse esta iniciativa de lucha. Pero como te comenté en una carta anterior, como líder del movimiento estabas obligado el día de hoy a presentar una iniciativa que no sea la elección del 2018.
Tendrá que ser desde abajo entonces, desde el pueblo mismo, que se dé la convocatoria a obligar a renunciar a Enrique Peña Nieto. Que así sea.
“El pueblo tiene derecho a vivir y ser feliz”
Gerardo Fernández Noroña. 26 de octubre de 2014.

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