“El miedo a la violencia nos está haciendo correr, algunas familias ya van incompletas porque han muerto algunos de sus miembros”
(01 de julio, 2016. RevoluciónTRESPUNTOCERO).- Hasta hace poco más de semana y media, 300 familias que habitaban municipios de Sinaloa se habían desplazado hacia otros puntos, con familiares o amigos derivado de la violencia que se intensificó derivado de la lucha entre cárteles.
El número ahora ha aumentado y al menos otras 50 personas han decidido dejar sus hogares para escapar de la violencia y la muerte que impera en estos momentos en municipios como Bariraguato, Cosalá, Rosario, Culiacán y Mazatlán.
“La sierra está siendo desplazada en su totalidad, todo aquel que vaya por los caminos con su familia cargando una que otra valija es un inocente que lo ha perdido todo, no tiene a dónde ir, ni sabe cuál será su futuro.
El miedo a la violencia nos está haciendo correr, algunas familias ya van incompletas porque sus casas fueron baleadas y así murieron algunos de sus miembros, o en fuego cruzado o por culpa de una bala perdida. Hay de todo, pero en aquellas zonas todo o la mayoría de los días terminan en muerte, los que no quieren salirse y dudan les incendian sus casas y sale contraproducente”, declara a Revolución TRESPUNTOCERO, Alfonso Medina, estudiante de preparatoria que llegó a vivir a la Ciudad de México con familiares, luego que un grupo delincuencial amenazara con reclutarlo.
Es principalmente el municipio de Badiraguato, el más afectado derivado de los incesantes enfrentamientos donde se reporta, según autoridades locales, la muerte de capos de la droga.
En dicha región las balaceras se escuchan y ven de día y de noche, sin que exista una diferencia y a decir por los habitantes, tampoco una intervención de las autoridades, “porque no pueden meterse, si lo hacen a ellos también los matan, todo esto se desató por el capo que salió de la cárcel, comienzan a pelear por sus territorios y plazas”, comenta Medina.
El fin de semana los hechos de violencia en Cosalá dejaron un saldo de tres muertos, en otras comunidades pertenecientes a Mazatlán, los habitantes han sido víctimas de secuestro y desapariciones forzadas, en tanto los jóvenes han sido reclutados de manera forzosa.
En el caso del municipio Rosario, ha habido civiles encontrados desmembrados y fosas clandestinas con cuerpos putrefactos, así como casas y autos calcinados y cuerpos mutilados en carreteras.
“La violencia parece haberse desatado como en 2006, por todos los frentes están atacando a la cuna del narcotráfico, Sinaloa. Imposible detener un estado sitiado por la delincuencia que no es más que la prueba del fracaso del gobierno federal, con nulas políticas de protección para el pueblo.
Se vive ya una guerra, pero nadie se atreve a reconocerlo, mucho menos el gobierno y los medios aliados de éste no lo mencionan, es decir el narcotráfico en Sinaloa le ganó por default al gobierno federal, éste ni siquiera se presentó a combatirlo de manera audaz porque eso de aventar balazos es de antemano un fracaso inducido”, afirma a este medio el abogado Jorge Nieto, quien ha dado seguimiento a distintos casos de desplazamiento en Cosalá.
Según medios de comunicación locales, aun cuando la evidente violencia ha envuelto a la mayoría de las comunidades en ríos de sangre, las autoridades permanecen en silencio, lo que provoca que el número de víctimas siga al alza.
“El ejército está ahí pero no se mete con los verdaderos narcotraficantes, ya sea por miedo o por mandato de los altos mandos, para ellos ese tipo de violencia no existe y se hacen de los ciegos, no se sabe bien a bien si es una ignorancia insuperable o una burla imperdonable.
Porque ante la gran cantidad de muertos, levantados, desplazados y heridos el gobernador del estado, Mario López Valdez, ha declarado con firmeza y seguridad que ‘la situación en la zona alta de la entidad no es grave y existen condiciones para que las familias desplazadas regresen’.
Lo que es lo mismo está mandando a las familias al matadero, que sean los escudos humanos de los criminales, sin que a él le interesen, a este tipo de declaraciones se han sumado las de el general de la Tercera Zona Militar, Alfonso Duarte Mújica, quien recientemente aseveró que ‘se trata de una lucha focal entre bandas debilitadas. El costo es caro para Sinaloa’, debilitadas están las autoridades, además de haberse convertido en esbirros”, denuncia el especialista.
Por su parte, la representante de las familias desplazadas en Sinaloa, María Esperanza Hernández Lugo, quien huyera en 2012 de Ocurahui, ha dado a conocer que no solamente no existen las condiciones favorables, sino que están presionándolos, al dejarlos sin apoyo ni seguridad, para volver a zonas de alto riesgo.
Y es que desde 2012 cuando 37 comunidades fueron prácticamente abandonadas derivado de la delincuencia, no se había suscitado otro “gran” desplazamiento hasta este año, donde se intensificaron los ataques de comandos de sicarios que mantienen el control en las montañas.

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