sábado, 13 de abril de 2013


Pienso ahora en todos los personajes que circulan por la avenida Madero y el zócalo de la ciudad de México


El título sugiere una película de El Santo o de Juan Orol. Mas refiere a un Elmo supuestamente antisemita quien fuera apresado en el Parque Central de Nueva York hace algunos meses y enviado a un hospital siquiátrico, pues no se toleraron sus diatribas contra los judíos. Y refiere también a un superhéroe homofóbico despotricando contra las parejas del mismo sexo y sus exhibiciones públicas de amor.
La humanización de los muñecos, los comics, la personificación de la fantasía de millones en hombres y mujeres de hueso y carne andando por las calles puede terminar con la ilusión infantiloide y transmutarse en problemas –discusiones adultas y llantos de niños-, por la lógica de que estos son parte integral del actor que voluntariamente se disfraza o se alquila para alguna empresa promotora. Y en la foto o el video del turista va implícito el riesgo.
Esto ha estado sucediendo últimamente en Nueva York, sobre todo, porque no hay registro ni control de quienes están debajo del disfraz, según reporte de Dan Rivoli para amNewYork; 09-04-13. Ejemplos como los señalados arriba se multiplican:
1. Monstruo Comegalletas. Arrestado por empujar a un niño luego de discutir con la madre  de este por la propina. ¿Quién aguanta a los niños después de todo?
2. Hombre Araña. Cogió a puñetazos a una mujer que se negó a darle propinas. Se defendió diciendo que ella le había aventado bolas de nieve.
3. Súper Mario. Arrestado en Times Square porque una mujer dijo que la había manoseado. Algunos muñecos argumentan que las chicas son las provocadoras.
4. Elmo 2. Un segundo Elmo arrestado por acosar a los turistas con agresivas peticiones de dinero. Nunca basta con 25 centavos.
Los caracterizados de Elmo en general tienen ya suficiente con que el creador del personaje declarara el año pasado ser homosexual y confesara haber tenido sexo con jóvenes. Algunos padres prohíben a sus hijos acercarse al personaje de Sesame Street, orillando a veces a los cambios de botarga. Con todo, los personajes deben aún luchar por las propinas.
Las propinas parecen ser el problema más recurrente más allá de las locuras ocasionales como las citadas arriba. No todo turista cree que deba darles dinero, a veces por mezquindad, otras por disgusto, otras más por pensar que los monigotes promueven las tiendas alrededor, etc. Y no siempre los superhéroes y muñecos se contentan con hacer reír a los niños y posar para la foto. Sin embargo, es claro que por un alocado Mickey Mouse puede pagar un Guasón cuerdo y responsable.
Pienso ahora en todos los personajes que circulan por la avenida Madero y el zócalo de la ciudad de México. También en la miseria de quienes se ceban en alguien que se gana la vida vestido de personajes como el doctor Simi, como muestra este video, que pretendiendo ser cómico, pone en riesgo la vida del flaco travestido de gordo doctor:
Aunque a veces las botargas se vengan:
Y ahora, Elmo culpa a los judíos por su situación económica:

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