jueves, 4 de abril de 2013


¿Quiénes son los enm-pinados? 

HÉCTOR PALACIO@NietzscheAristomié 3 abr 2013 14:00
  
Inspirado en una caricatura de Paco Calderón (“Mesa de diálogo”; Reforma, 26-03-13)), el experimentado Luis González de Alba llama “Empinados” a los gobernadores de Guerrero y Oaxaca, Gabino Cué y Ángel Aguirre (Milenio, 01-04-13), al ser representados a punto de ser sodomizados por la disidencia sindical de sus estados.
En un país configurado por la biología, por “El chingón y El Chingado”, la perspectiva de Calderón y González no puede más que “levantar burlas,… crueles”. En un país democrático, cualquier oposición, se esté o no de acuerdo con ella, se respetaría y aun se celebraría.
En un país que Julio Hernández describe magistralmente a diario, donde se construye “Peñalandia”, cualquiera que diga o admita un “pío”, está fuera de onda.
Hoy en México, las distintas “fuerzas” políticas y empresariales se encuentran empinadas o en-pinadas. Es decir, en estado más que favorable al ejecutivo de Los Pinos. Todos le ven guapo e inteligente y “sus” reformas, “geniales”. Y la escasa oposición que no es colaboración, está fuera de lugar.  
Pero en realidad, ¿acaso no todos son los enm-pinados?:
El PAN, ya que fue gobierno después de haber sido por años oposición real, es ahora un empinado fuera del poder presidencial, divido interiormente; en-pinado en ciclos, pues aspira volver.
El PRD Chucho es un empinado estructural. Fiel a la costumbre de su padre putativo, Rafael Aguilar Talamantes, un empinado y en-pinado de cepa.
Los diputados, senadores, ministros, magistrados y jueces que dependen de una orden para actuar en determinada dirección. Empinados por tradición; salvo honrosas excepciones.
Los integrantes del IFE y del TRIFE, empinados apéndices de Los Pinos.
Los antiguos opositores de izquierda; empinados novatos solazados en nuevas posiciones.
Los periodistas apologistas, quienes ven la crítica como un romanticismo trasnochado; empinados del tipo Calderón y González.
No hay que dejar de reconocer ciertos logros de la administración pública, mas lo cierto es que el gobierno actual apenas comienza y sin mucho que evaluar más allá de las tendencias marcadas (y excepto el número sostenido de ejecutados, 2,800 en cuatro meses), los apologistas profesionales se dedican a aplaudir el “Pacto por México” que es asimismo bien visto internacionalmente aunque no sin recelo, como un posible “éxito… lejos de ser garantizado”; The New York Times dixit. Y por la experiencia pasada, conocida como “pactitis”, como posibilidad fallida.
Veremos, dijo el ciego.

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