domingo, 21 de abril de 2013


Senadores sin lengua

DE MONSTRUOS Y POLÍTICAMarco Rascón

Ahora se podría entender el comportamiento de los monopolios y los llamados poderes fácticos ante la iniciativa de reforma a las telecomunicaciones: los senadores son defensa y garantía de sus privilegios; la vergüenza de Belisario Domínguez.
Ya desde el sexenio de Felipe Calderón, el Ejecutivo a su cargo usó la peculiar estrategia de mandar iniciativas al Congreso… para enterrarlas; utilizando la idea mediática de presentar iniciativas de reforma, pero sin ningún acuerdo entre los partidos, logró frustrar y abortar expectativas que terminaron en la nada, pues bajo la estrategia que hoy defiende el calderonismo familiar derrotado no fue aprobada ¡ninguna!
Hoy, los poderes fácticos, perjudicados por la reforma aprobada en la Cámara de Diputados, ordenaron la convocatoria a “foros” desangelados, cuyo fin era justificar no el “enriquecimiento” sino cambiarle una coma, para que la reforma a las telecomunicaciones se fuera a la congeladora.
Para los monopolios de la radio, las telecomunicaciones y la televisión es mejor ganar tiempo y romper el acuerdo del Consejo Rector del Pacto por México que, en 12 años de vivir frenados, es el único acontecimiento que ha cambiado la realidad legislativa.
Con la cortina de humo del “enriquecimiento” a la reforma se ha demostrado que los monopolios tienen más aliados de los que se suponía. Son los que piden que se haga lo que ya está hecho. El objetivo no es enriquecer, sino mellar, anular, vacunar, todo aquello que atenta contra los privilegios de los monopolios.
Caso particular el tema del must offer y must carry que intentaron cambiar de la redacción original de la iniciativa de reforma y que denunciara la diputada del PRD Purificación Carpinteyro.
Ahora resulta que lo que se defendió en la Cámara de Diputados hoy sirve de pretexto mañoso para regresar la ley, diciendo que se agregará lo que ya está aprobado.
Los senadores, defensores del “enriquecimiento” inventaron los foros para justificar que se han doblegado, pues el regreso de la minuta mandará la reforma de las telecomunicaciones al fin de año a compartir confusiones y manipulaciones con la reforma energética y la fiscal. Peor aún: va a resultar que el PRI votará por mantener la reforma y la responsabilidad de congelarla y enterrarla será responsabilidad del lopezobradorismo, de un extremo del PAN y del PRD y ¡no del PRI!
Hoy, los senadores “sensibles” a la opinión ciudadana —que no tuvieron ni con la reforma laboral ni la educativa— son el enclave del PMC (Partido para Mandar a la Congeladora) toda iniciativa que afecte intereses oligárquicos estructurales.
Los antecedentes de obstrucciones graves del Senado es que se ha convertido en una fuerza que tiene secuestrado el Pacto Federal y lo administra conjuntamente con los gobernadores. El Senado se ha convertido en un sindicato al servicio de ellos mismos y los virreyes estatales.
Recordemos la forma como el Senado detuvo los juicios políticos contra Mario Marín, ex gobernador de Puebla, o de Ulises Ruiz en Oaxaca, negándose a la desaparición de poderes, ante la violación flagrante del estado de derecho en ambas entidades.
Ante el Pacto por México y la posibilidad de reformas debatidas y construidas con base en la agenda programática de los partidos integrantes, el Senado se ha convertido en una facción rebelde, en una barricada contra el acuerdo político y para las contrarreformas.
Los monopolios sabían que ni siquiera necesitarían a su telebancada para defender sus privilegios. Es tanta la confianza en el Senado, que los representantes de las televisoras, las empresas de telecomunicaciones y de la radio despreciaron los foros convocados para ellos. ¿Para qué asistir si tenían a sus senadores, intelectuales y perfeccionistas que demandaron y están a punto de lograr regresar la minuta al borrón y cuenta nueva y dejar de nuevo el marcador cero a cero? (Ellos ganaron con la ley Televisa en 2005 doblando a los mismos que ahora quieren regresar la reforma, a los diputados, para anularla).
Si la Suprema Corte anuló la ley Televisa, hoy el Senado dirigido impone la contrarreforma, modificando no solo una coma, sino haciendo 20 modificaciones que se convertirán en 100 y terminará como siempre con nuestras leyes: parche sobre parche, para que nada cambie.
A las televisoras, hay que reconocer sus habilidades, tenían un as bajo la manga y eso fueron los senadores: la vía para deshacer lo logrado.
Hoy, cuando las fuerzas democráticas y progresistas, los intelectuales, la academia, debiera tener los ojos puestos en lo que se discute y debate al seno del Consejo Rector del Pacto por México, la izquierda pareciera morderse la cola y combatir cualquier acuerdo y avance.
El Senado constituye hoy el candado donde se refugian las peores ambiciones de la política; el Senado se está convirtiendo en un peligro para México; es la trinchera de la vieja oligarquía que convirtió a la representación del Pacto Federal, en una cueva de hombres y mujeres sin lengua, a su servicio.
Son un poder doblado y sin lengua.

No hay comentarios: