martes, 21 de mayo de 2013


Madero vs Cordero, la minúscula batalla de los grises

HÉCTOR PALACIO@NietzscheAristolun 20 may 2013 23:15
  
¿Se ha dicho suficiente lo que Daniel Cosío Villegas previó para el PAN desde 1947? 1. Que por su perspectiva ideológica y moral, Acción Nacional carecía de hombres (y mujeres, añadamos hoy) capaces y capacitados para dirigir al país y 2. Que si acaso llegaban al poder, serían un absoluto fracaso.
Se ha cumplido. Vicente Fox ha sido quizá el más priista de los panistas y todo mexicano sabe que fracasó y continúa fracasando como individuo, que en sus manos languideció la incipiente democracia de la cual fue beneficiario directo. Felipe Calderón, beneficiario del fraude electoral, anegó de violencia, sangre y miseria el país.
El fracaso panista y la grisura, la ausencia de brillo de sus hombres y mujeres (con escasas excepciones) rodeados de corrupción e impunidad es innegable, ¿o inevitable?, en cada ejemplo: Desde el fallecido Camilo Mouriño, hasta Calderón y su familia, pasando por Fox, Martha Sahagún, Vázquez Mota, García Luna, Javier Lozano, Gustavo Madero, Ernesto Cordero, César Nava, Marisela Morales, Juan Molinar Horcasitas…
Si no fuera porque México es el reino de la corrupción y la impunidad, la mayoría de estos personajes estaría en prisión o serían proscritos del erario público.
¿Y ahora quieren los medios convencer a la opinión pública de que en este partido se vive un  momento de gran intensidad y pasión política? Lo menos que el “conflicto” Madero vs Cordero causa son bostezos. Estas morfologías apenas si pueden articular palabra. Quien se quede con el control del partido, es irrelevante. Lo que importa en ese mundillo es lo que a final de cuentas pacten con Peña.
Madero ha destituido a Cordero como coordinador de los senadores de su partido en el senado. ¿Escandalo? No. Si ponemos atención a lo que un periodista con excelente prestigio de “chayotero” tiene que decir, (buscar definición en Así habla el mexicano, de Jorge Mejía Prieto; Panorama Edit. 1984), encontraremos que Ricardo Alemán anticipó en su columna del domingo 19 de mayo la destitución del verde-gris senador panista. Y lo hizo no porque tenga una esfera mágica, un oráculo infalible, sino porque es de suponerse que ha recibido información directa de ello.
Argumenta Alemán, quizá con mucha razón, que el pariente de Francisco Indalecio tiene todo el apoyo de Peña (y “ay de aquel que se interponga en los intereses del presidente”; planteamiento y presunción del todo antidemocráticos del periodista que expresa su talante), por ello se acusa de corrupción a Nava, dándole un supuesto golpe a Calderón y el espaldarazo a Madero y con ello, al “Pacto por México”; por ello le concederán al PAN el triunfo en Baja California (¿y por qué por otro lado premia Peña con la impunidad de un consulado en Italia a calderonista Morales?).
Este dizque conflicto es de absoluta pereza y no contribuye a erradicar el tedio y la estática del país. Y como dijera alguien por allí, por mucho que se agarren del chongo, se pelean en lo general, pero son compactos en lo fundamental. Lo sustancial es lo que vaya acordando con Peña el triunvirato que gobierna el país a través del pacto.
Antes fue el PRI, luego el PRIAN, hoy es el PRIDIAN, el gobierno inefable de los mexicanos.

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