COLUMNAS
El abismo al que Mazón arrastra a AMLO
A la izquierda mexicana le fascina asomarse al abismo. “El abismo no nos detiene, el agua es más bella despeñándose”, dijo el anarquista Ricardo Flores Magón.
Morena mucho tiene de magonista. Para empezar, el nombre, Movimiento de Regeneración Nacional. Recordemos que Regeneración era el nombre del periódico que los Flores Magón crearon en 1900.
En La Jornada edición Guerrero, hace tres años, Sergio Lugo dijo que ese rotativo fue un “medio de combate, primero contra la tiranía de Porfirio Díaz y posteriormente contra los burgueses emanados de 1910”. Y añadió: “Cien años después, con condiciones similares, en enero del 2010 apareció nuevamente Regeneración, ahora bajo las plumas de los seguidores de Andrés Manuel López Obrador”.
Morena, en efecto, antes de ser un partido político fue el periódico del movimiento de AMLO. Tomó el nombre de la publicación de Flores Magón, el gran anarquista mexicano que encontraba belleza en el abismo.
Como a Flores Magón, hay que decirlo con toda claridad, a López Obrador le extasía el espectáculo del abismo. Vive permanentemente amenazando con lanzarse desde el balcón del piso más alto. No lo ha hecho ni lo hará. En realidad, no quiere precipitarse al vacío. Aunque lo parezca, no es suicida. Pero se acerca a la orilla del barranco como método para combatir el mal encarnado en los políticos del PRI y el PAN.
Pero Andrés Manuel haría bien en recordar que no solo Flores Magón habló del abismo. Nietzsche también lo hizo: “Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.
Tanto tiempo denunció Andrés Manuel a las mafias de la política, que la mafia se infiltró en Morena. No la mafia en general, en abstracto, sino de carne y hueso, con nombre y apellido, en la persona del político que AMLO propuso varias veces como el candidato ideal para buscar, por Morena, la gubernatura de Guerrero.
Uno de los personajes más cuestionados en la tragedia de los normalistas de Aytozinapa, el señor Lázaro Mazón, había sido seleccionado por el propio López Obrador, desde tiempo atrás, como el representante de Morena en esa entidad federativa.
Por sus nexos con el prófugo exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, a Mazón ya lo investiga la PGR. Después de que lo interrogaran acerca de la desaparición de los normalistas, declaró que dejaba en manos de Andrés Manuel López Obrador su candidatura a gobernador.
Andrés Manuel no se dio cuenta en que momento él mismo y su partido, Morena, cayeron por el abismo en el que se pudren todos los otros partidos. Nadie está a salvo

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