domingo, 21 de abril de 2013


Y la renuncia de Rosario Robles, ¿para cuándo? 

HÉCTOR PALACIO@NietzscheAristosáb 20 abr 2013 19:14
  
La presencia de Rosario Robles en la política nacional de hoy, luego de ser rescatada de su negro pasado por el priismo salinista, está en riesgo. La causa y propósito de su reactivación son los mismos que la ponen en jaque: El agente corruptor, la sombra de los pasos extraviados que le sigue desde que fuera acusada de incrustar “el mal” en el PRD a través de su ex amante Carlos Ahumada, de ser pieza clave en el complot para desactivar políticamente a López Obrador.
A raíz del nuevo escándalo que le rodea y en el cual su talante y la verdadera naturaleza de “la cruzada contra el hambre” de la Sedesol son exhibidas -en Veracruz y probablemente con extensión a otras entidades-, se puede decir que a menos de que se trate de una nueva farsa “opositora” del grupo “Pacto por México”, nadie, salvo Peña Nieto y Miguel Mancera (quien se ha mostrado muy cercano a la burocracia peñista y se ha dicho amigo de la funcionaria), quiere a Rosario Robles. La exigencia de su renuncia se ha generalizado.
Julio Hernández retrata la situación de manera magistral:
“Nombrada secretaria de Desarrollo Social como parte de estrategias de guerra sucia contra la izquierda de la que formó parte, y con cuerda superior para erigirse en operadora electoral contra el lopezobradorismo en todo el país y buscar la recuperación del Distrito Federal, Rosario Robles ha sido puesta en jaque.
“Basta revisar la nómina de sus funcionarios centrales, de los directores de empresas tácticas (como Liconsa) y de los delegados federales para confirmar que, sin pudor alguno, se habilitó en muchos de esos cargos a expertos en asuntos políticos y electorales. Por ello es que tuvo que separar al delegado en Veracruz, Ranulfo Márquez, operador indudable del fidelismo y el duartismo en asuntos asistenciales-priístas y a seis funcionarios de menor rango. Tan entrampada está que las bancadas opositoras abandonaron momentáneamente el salón de sesiones de San Lázaro en protesta porque el PRI y sus aliados impidieron abordar el tema del Rosariogate jarocho. En el Senado, para que no quedaran truncos los trabajos relacionados con la reforma de las telecomunicaciones, se aprobó que la ahumada titular de Sedeso comparezca ante esa cámara para explicar el embrollo que ha causado.
“Peña Nieto no podrá sostener con fuerza el ya declinante esquema colaboracionista del Pacto por México si mantiene en el cargo a la ya tocada Rosario Robles.” (Astillero, La Jornada, 19-04-13).
Y a menos de que Peña se empecine, todo parece cuestión de tiempo. 

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