domingo, 19 de octubre de 2014

bla, bla, bla, la derecha sin calidad moral y ladrones represores!!


COLUMNAS

Ni Morena desestabiliza, don @ricardoalemanmx ni México es el infierno de @revistaproceso

@FedericoArreoladom 19 oct 2014 10:04
  
 
“Todos nacemos originales y morimos copias”, dijo el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. La revista Proceso, durante años, fue una publicación muy original a la que, tarde o temprano, el resto de la prensa copiaba. El semanario de Julio Scherer solía ser el que descubría las crisis políticas y económicas que el sistema trataba de mantener ocultas. Después, los otros medios de comunicación se sumaban al análisis de lo que Proceso daba a conocer.
Proceso desde hace años no es original. Ya no descubre nada. Ahora copia. Después de semanas de debate, en todos los medios, acerca de la crisis de Iguala, la revista que fundó Julio Scherer copia y pega mucho de lo dicho por ahí solo para llegar a la conclusión de que el México de Enrique Peña Nieto es un “infierno”. Hasta el título de una película sobre los horrores del narco mexicano plagiaron los editores del histórico semanario que, desgraciadamente, ha perdido frescura.
Lo cierto es que México no es un infierno, sino un país en el que cada intento de modernización de sus estructuras económicas enfrenta grandes resistencias. En 1994, la apertura comercial y las otras reformas estructurales fueron combatidas con el levantamiento zapatista en Chiapas y con el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Ahora, como bien dijo José Agustín Ortiz Pinchetti en La Jornada, la tragedia de los normalistas de Ayotzinapa tiene, entre muchas, una posible explicación: “Se trata de una provocación contra el gobierno de Peña y viene de adentro, del crimen organizado, de un grupo político, o una combinación”.
¿Una provocación contra el gobierno de Enrique Peña Nieto? Eso parece. Y, por lo visto, de lo que se trata, como en 1994, es de impedir las reformas que ya están en marcha. No es un infierno lo que estamos viviendo, sino una lucha, la de aquellos que quieren parar los cambios contra los que impulsan las reformas estructurales . Claramente hay dos grupos que se oponen a las reformas: el de los que buscan revertirlas pacífica y democráticamente, como Andrés Manuel López Obrador, y el de los que han decidido sabotearlas mediante el horror.
El gobierno tendrá que detectar a los que están sembrando miedo, para ponerlos en su lugar. Pero también tiene que ser una prioridad de la izquierda averiguar quién está detrás de los hechos de Iguala. Esto es algo que, sobre todo, está obligado a hacer Morena, el nuevo partido que tanto le debe a un hombre bueno e inteligente como José Agustín Ortiz Pinchetti, analista lúcido como pocos que hoy habla, con toda claridad, de una provocación contra el gobierno de EPN.
Si Morena y AMLO no se suman a la denuncia de los que están retando al gobierno de EPN, permitirán que siga creciendo el griterío de los que, como los columnistasantipejistas Ricardo Alemán y Pablo Hiriart, insisten en decir que es Andrés Manuel López Obrador el que está detrás del proyecto de desestabilización –o de la provocación, por usar la expresión de Ortiz Pinchetti– que tanto está dañando a México. Hoy, en El Universal, el periodista Alemán dijo lo mismo que hace días expresó, en El Financiero, su colega Hiriart: que la crisis de Iguala “entregó a los adversarios del gobierno de Peña Nieto –en bandeja de plata–, la coartada perfecta, el pretexto y los mártires para iniciar la revuelta nacional que AMLO se propuso desde el 1 de diciembre de 2012”.
Ignoro si algún estratega especializado en medios de comunicación ha recomendado al gobierno pedir a columnistas “amigos” acusar a AMLO de tener intenciones golpistas. Si fuera el caso, sería una tontería mayor. Porque Andrés Manuel es un hombre decente que nunca ha violado la ley y cuya lucha siempre ha sido democrática. Desde luego, no incumplen con ninguna ley los columnistas que tanto atacan a López Obrador, pero lo que hacen es un abuso de la libertad de expresión que en estos momentos no ayuda a nadie. Claro está, tampoco ayuda que el propio Andrés Manuel caiga en sus propios abusos de la libertad de expresión.
Espero que en su mitin del próximo domingo Andrés Manuel sea intelectualmente honesto y presente un diagnóstico serio de la provocación que, en Guerrero, no solo ha golpeado la imagen de Peña Nieto y el PRI, sino también el prestigio del PRD y Morena y el del propio AMLO. ¿O ya se le olvidó al señor López Obrador que el alcalde de Iguala y el gobernador guerrerense fueron sus compañeros de partido y siguen siendo sus aliados políticos? La provocación es tan fuerte que perjudica a todos, por lo tanto todos tenemos que combatirla.

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