jueves, 3 de septiembre de 2015

COLUMNAS

La importancia de las remesas y la urgente necesidad del desarrollo regional

@EsquivelAnconajue 03 sep 2015 08:47
  
 
  Las remesas familiares conforman el grueso de los ingresos que se reciben.
    
El fenómeno migratorio y su relación con las remesas que envían los trabajadores migrantes a sus lugares de origen cada día tiene más importancia para la economía y el sustento de familias en muchas regiones del país, tanto por la pérdida de fuerza de trabajo como por los efectos multiplicadores que generan esos recursos.
Las remesas se pueden definir como la cantidad en pesos o moneda extranjeras provenientes del exterior, transferida a través de empresas, por migrantes que perciben ingresos, para ser entregados en el país generalmente a familiares de los migrantes.
El pasado martes primero de septiembre el Banco de México, informó que las remesas de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos sumaron entre enero y julio 14 mil 308 millones de dólares, cifra con lo que, por primera vez al menos desde el año 2000 superaron el ingreso de divisas al país por la exportación de petróleo crudo, de acuerdo con datos publicados por Petróleos Mexicanos (Pemex).    
Familias mexicanas recibieron aproximadamente 24,231 millones de dólares de remesas en 2014, cifra 7.37 por ciento mayor de lo que registro el país por Inversión Extranjera Directa (IED) en el mismo periodo y 49 por ciento, mayor que las divisas que se obtuvieron el año pasado por turismo internacional.  
Según el Anuario de Migración y Remesas realizado por BBVA Research, en el 2014 México se ubicó en el quinto lugar entre los países que más remesas reciben, por debajo de India, China, Filipinas y Francia.
La mayoría de los hogares mexicanos receptores de remesas se caracterizan por pertenecer, en primer lugar, a localidades de tipo rural, con alto grado de marginación, además de que el nivel promedio de escolaridad de los jefes de familia es apenas de primaria.    
La apertura comercial que se dio con la firma del  Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAM), entre Estados Unidos, Canadá y México, en 1994, incluyó la liberalización comercial de los alimentos procesados y no procesados, con lo que se generaron condiciones de competencia inequitativa para el mercado agrícola nacional, provocando que los pequeños productores rurales del país  fueran los más desfavorecidos. Debido a eso, México ha perdido más de dos millones de empleos en el campo, lo que provocó que se incrementara aún más la migración de personas, sobre todo a los Estados Unidos gracias a la libre importación de productos agropecuarios, al tiempo que creció la dependencia con el exterior en alimentos básicos como maíz, trigo, frijol, carne y leche.  
 Las recurrentes crisis económicas que se dieron en México en la década de los noventa del siglo pasado,  el rezago agrícola, el bajo crecimiento de la economía  mexicana de los últimos años (que crea muy pocos empleos y mal remunerados), la inseguridad que inhibe la producción y el hecho de que la economía estadunidense demanda más mano de obra debido a que ha tenido auges importantes en los últimos veinte años, descontando la leve contracción que se dio a principios del presente siglo y la crisis del 2009 en que se vieron envueltas muchas economías de diferentes  naciones del mundo incluyendo la economía del país y de los vecinos del norte, ha provocado un incremento migratorio desde México a  Estados Unidos, no sólo de trabajadores del campo, sino también de habitantes de  regiones urbanas. 
Las remesas familiares conforman el grueso de los ingresos que se reciben. Estas remesas son enviadas por los migrantes a sus familias para sostenimiento, y es gastado para consumo de alimentos, bienes duraderos y no duraderos, mejoramiento de condiciones de vivienda, y casi no se invierte en proyectos productivos ni para ahorro, por lo que sí mejoran las condiciones de vida de los receptores directos de estas, pero no contribuyen en casi nada al desarrollo regional de las zonas a donde se envían.
Las divisas que mandan los migrantes al país, también son un factor importante para la política macroeconómica del gobierno mexicano, sobre todo en lo referente a la balanza de pagos ya que las remesas que envían los migrantes desde el exterior tienen efecto positivo al no permitir el que se ahonde el déficit en la cuenta corriente del país; pero las remesas también presentan un aspecto negativo al incrementarse las importaciones, ya que estas divisas son utilizadas para la adquisición de productos duraderos y no duraderos de importación que incrementan el déficit en la balanza comercial.
Las reservas internacionales del país también se ven beneficiadas con el incremento de las remesas, ya que éstas contribuyen a que se acumulen más divisas, que dan confianza a la inversión extranjera, también proporcionan estabilidad al tipo de cambio, protegiendo al peso mexicano de depreciaciones abruptas y contribuyendo a ser un factor de la política anti inflacionaria, al tener un tipo de cambio estable (algunas veces sobrevaluado), lo que facilita la adquisición de mercancías del exterior; pero por otro lado la acumulación de divisas en nada ayuda al desarrollo de las exportaciones, al ser éstas menos competitivas en el exterior, teniendo un peso fuerte, y tampoco contribuyen a tener una balanza comercial superavitaria, al tener una gran cantidad de reservas que no se invierten productivamente para las zonas del país que no tienen infraestructura necesaria para desarrollar proyectos productivos que generen los empleos necesarios y bien pagados  que detengan la migración, sobre todo a los Estados Unidos, país en el que cada día se vuelve más peligroso cruzar la frontera por la vigilancia que ejercen las autoridades de aquel país.
La recuperación del empleo y de la economía en general de los Estados Unidos, de los últimos meses, ha incrementado la oferta de trabajo para los migrantes mexicanos en ese país, pero por otro lado esta recuperación económica estadounidense, ha generado presiones en el tipo de cambio del peso frente al dólar, ya que un alza en las tasas de interés en la Unión Americana, provocaría fuga de capitales en el país azteca, lo que haría que el dólar se aprecie más frente a la moneda mexicana.  
Los estados con mayor dependencia de remesas medidas en relación como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) son: Michoacán, donde el 7 por ciento de su PIB son remesas, así el bienestar de esta entidad depende mucho de los envíos de dinero, el segundo estado más dependiente de estas divisas es Guerrero, con remesas de 6.8 por ciento en relación al PIB local; Oaxaca con 5.6 por ciento de remesas, Zacatecas 4.5 por ciento y Guanajuato con 4 por ciento en relación al PIB estatal.    
Los migrantes michoacanos que están en los Estados Unidos han formado grupos que se han organizado con diferentes fines, entre los que se encuentran el envío de las llamadas remesas colectivas, en beneficio de las comunidades de origen del migrante. Estas remesas son utilizadas algunas veces para proyectos productivos y de infraestructura; en el 2002 se instituyó el programa 3 x1 en donde por cada peso que enviaban los migrantes, el gobierno federal, estatal y municipal darían cada un peso para implementación de proyectos productivos.
El programa 3x1 arrancó en 2003 con un presupuesto de 30 millones 118 mil pesos para la ejecución de cinco proyectos productivos, 58 de infraestructura social y uno de ornato; la población beneficiada fue de 53 mil 633 personas, pertenecientes a 50 municipios.
Los programas para la mejor implementación de las remesas no han tenido continuidad y se han topado con una inadecuada coordinación de los tres órdenes de gobierno y los grupos de migrantes organizados en los Estados Unidos.
Las remesas han cobrado una importancia fundamental en los últimos 20 años para muchas comunidades del país, y sobre todo para el estado de Michoacán, que ahora está pasando por una profunda crisis de inseguridad que tiene que ser solucionada con la participación de la sociedad y los tres órganos de gobierno y tomando todos los factores, como es la migración y las divisas que envían los trabajadores del exterior a sus comunidades de origen.
El gobierno federal y el Banco de México, que son los responsables de la política monetaria deben replantearse su estrategia en lo que respecta a las remesas, y no sólo ver éstas para la acumulación de reservas y para prevenir ataques al peso y la estabilidad cambiaria subsidiando divisas a menor precio a las grandes corporativos. No se trata de que las reservas sean invertidas en su totalidad en infraestructura o en proyectos productivos y se arriesgue la estabilidad cambiaria del peso y que tengamos depreciaciones de la moneda abruptas, como ha sucedido en Argentina, que por una mala política monetaria se han quedado sin reservas y la devaluación de la moneda de ese país ha sido traumática; pero sí se podría tomar una parte de esas remesas para proyectos productivos y de infraestructura que frenen la cada vez más peligrosa migración a los Estados Unidos, y que las zonas expulsoras ofrezcan trabajo bien remunerado y cambien las condiciones de pobreza y marginación.  
Las autoridades federales también tienen que poner orden en los envíos que hacen los migrantes desde los  Estados Unidos a sus lugares de origen, en los que las intermediarias financieras como Wester Union (WU), y su filial en México, las tiendas Elektra, del empresario Ricardo Salinas Pliego, cobran altas comisiones y toman el dólar a un tipo de cambio bajo. 
El gobierno de Enrique Peña Nieto, prometió el pasado miércoles 2 de septiembre, la elaboración de programas, de infraestructura y desarrollo de zonas marginadas y que no se dé desigualdad económica en diferentes zonas del país y se detenga la expulsión de trabajadores y se detenga la migración ilegal a otros países.      
Por último, se tiene que hacer un análisis serio y ver a las remesas como parte de la solución de la grave crisis que vive actualmente país, sería una pena que las remesas familiares sean usadas para pagar cuotas de las extorsiones del crimen organizado, o que se inviertan en armamento para prevenirse de la delincuencia.

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