COLUMNAS
#MicroColumna. Carmen Salinas y el Partido Verde, son inocentes
“No tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre”, reza el refrán “originado en las pugnas interétnicas de México, que en forma sentenciosa y enunciación exclamativa sanciona la imprudencia y parte de culpa que tiene quien se queja de algún daño “por haber confiado o valiéndose de persona que no debía”, dice Rubio. Variante. En la política ocurre lo mismo; ¿quién en su sano juicio hace diputada a Carmen Salinas por el PRI? ¿Quién permite que exista el depredador PVEM y que se le dé una Secretaría de Estado y una Subsecretaría de Prevención del Delito? Este mismo reclamo se hizo hace unos años: ¿Quién hizo senadora a Irma Serrano por el PRD, la famosa “Tigresa” y ex amante de Díaz? ¿Por qué los partidos políticos son ante todo franquicias familiares para incentivar las dinastías, la corrupción y el clientelismo? No hay más: los culpables somos todos por permitirlo; ciudadanos, partidos y los frívolos que se prestan para darle. El sistema político mexicano está diseñado de tal manera que tiene todos los incentivos para que la corrupción en todas sus formas se perpetúe y denigren la democratización del país y profundicen la debilidad del Estado y el repudio a los partidos políticos. Es un pacto no escrito entre los políticos para facilitar la ilegalidad y doblegar a la legalidad. Es una burla hacia los ciudadanos. Es la muerte de la política.


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