miércoles, 6 de mayo de 2009

SERPIENTES Y ESCALERAS.

Y se esfumó Peña Nieto

Las crisis, dicen los viejos proverbios chinos, suelen ser también oportunidades, y en la emergencia sanitaria que vive el país, por la epidemia de influenza, algunos gobernantes salen hasta ahora bien librados y otros simplemente no se vieron.

Las encuestas empiezan a arrojar un balance de la actuación de los distintos actores y funcionarios y hay datos que sorprenden. Mientras en la mayoría de los sondeos Marcelo Ebrard y Felipe Calderón —en ese orden— reciben una calificación positiva de los ciudadanos por la forma en que han enfrentado la epidemia, con calificaciones que van del “muy bien” al “bien” para el jefe del GDF y para el Presidente y su gabinete, otros protagonistas como el gobernador Enrique Peña Nieto aparecen con una evaluación no tan positiva.

Al mandatario mexiquense, que domina las encuestas de popularidad y ha tenido hasta ahora una exitosa estrategia política y mediática, se le vio ausente en la emergencia, y a pesar de que su estado era uno de los tres más afectados en la República y de los que más casos de contagio y daños económicos registraron, sus apariciones esporádicas hicieron que se desdibujara su actuación en la emergencia.

¿Qué ocurrió con la rutilante estrella de Peña que no se vio en la contingencia? ¿Quién recomendó al político con mayor exposición mediática en México bajar el perfil y actuar con cautela en una etapa que requería verlo al frente de las acciones en la fase crítica de la epidemia?

Si fue cautela, fue mucha, y si fue un intento de evitar el protagonismo, lo logró. Aunque a Calderón, a sus funcionarios o a Ebrard se les pueda acusar de haber sobrerreaccionado o exagerado en las medidas ante la presencia de un virus desconocido para el mundo, al final, en el balance que comienza, se les reconoce su actuación oportuna y hasta ahora eficaz para contener muertes y contagios. A Peña Nieto, en cambio, se le otorgan calificaciones de “regular” a “mal” en las encuestas, y aunque también se actuó en su estado y se contuvo el brote, en las percepciones públicas, ésas en las que suele reinar el gobernador mexiquense, no sale tan bien librado como el Presidente y el gobernante capitalino.

Si la emergencia sanitaria que vivimos sirvió para ver cómo actúan nuestros políticos y gobernantes en situaciones de crisis —especialmente los que aspiran al 2012—, está claro que, al menos en esta etapa, unos se vieron más hábiles y decididos que otros

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