Las lecciones de la epidemia son inocultables. No sólo es necesario reestructurar – vista su inoperancia – el sector salud público, sino que se requiere también, y con urgencia, emprender un inequívoco cambio de rumbo en materia económica, aplicar el principio harto conocido de que la principal riqueza de un país reside en su población, y que es en ella y en la elevación general de su nivel de vida, por tanto, donde deben realizarse las principales y más significativas inversiones, y no en subsidiar al capital especulador ni a los poderes fácticos, ni en financiar gastos corrientes desproporcionados y ofensivos. De otro modo, la próxima epidemia – es un hecho que ocurrirá, aunque nadie sepa en qué momento – podría ser devastadora”.
Este párrafo final, que tomé de La Jornada, es una síntesis perfecta de lo que propuso Andrés Manuel López Obrador en su Proyecto Alternativo de Nación, y que a toda costa fue frenado por la derecha PRIANISTA.
El pueblo es el verdadero tesoro de un país, a él deben encaminarse las principales inversiones para elevar su nivel de vida: salud, educación, cultura, esparcimiento…En pocas palabras, su felicidad.
Cuantas veces propuso esto López Obrador fue tachado de loco, idealista, peligroso, dictador, etc, etc, etc.
¿Cuánto más tenemos que padecer antes de decidirnos a materializar el verdadero cambio que necesita este lastimado país?
La oportunidad es única, sí, única porque el camino que eligió nuestro líder es el de la no violencia. Con todo lo que está sucediendo en materia económica, de seguridad, de incredulidad en las instituciones, bien podría desatarse una epidemia, pero no viral sino de violencia.
Sumémonos como mexicanos conscientes a este gran Movimiento que tiene como único objetivo el bien del pueblo.
NI UN VOTO AL PRI NI AL PAN NUNCA, NI EN ESTAS NI EN FUTURAS ELECCIONES.
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