Ya se pasaron, empieza a ser linchamiento lo de @ManceraMiguelMx
No fue para tanto lo que hizo Miguel Ángel Mancera. Solo atendió a una actriz, Laura Zapata, que estaba muy preocupada por el accidente de su hijo.
El error de Mancera fue ofrecer, públicamente, su apoyo a la señora Zapata. Todos los políticos actúan así. Ayudan a los famosos, conocidos, poderosos, ricos, a los influyentes, pues. Pero ninguno lo hace a la vista de todo el mundo.
Por cierto, la forma en que Mancera resolvió el problema de la actriz es la misma en la que, con frecuencia, resuelve lo que le plantea la gente común y corriente: informa a la persona interesada que el asunto lo verá cualquiera de sus funcionarios. Además de anuncios oficiales importantes, son prácticamente los únicos tuit que el jefe de gobierno redacta.
No hubo corrupción. No se puede hablar de tráfico de influencias. No se cometió ningún delito. Pero los tuiteros, sobre todo los identificados con la izquierda, se lanzaron a criticar, insultar, calumniar a Miguel Ángel Mancera.
Las críticas pasan; los insultos y las calumnias, no. Al principio los usuarios de Twitter bromeaban con lo que parecía, y seguramente era, trato privilegiado a una mujer relacionada con la TV. Las bromas, pronto, se convirtieron en ofensas, y estas empiezan ya a ser agresiones.
¿Qué ganan los tuiteros de izquierda golpeando al más importante funcionario que tiene la izquierda? Como el alacrán de la fábula, está en la naturaleza de la izquierda hacer daño a cualquiera que tenga cerca, aunque se perjudique a sí misma.
Creo que Mancera va a superar el actual problema, como ha superado muchos otros. Son líos de comunicación, nada más. Y, sin duda, Mancera terminará fortaleciendo a la izquierda mexicana con un muy buen gobierno. Pero cuánto le complican las cosas todos esos izquierdistas del Twitter.

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