COLUMNAS
Las fotos de Abarca con los políticos; responsables en masacre de #Ayotzinapa
Han aparecido en las redes sociales, una tras otra, como compitiendo entre sí, imágenes fotográficas del presidente municipal de Iguala con licencia (concedida expeditamente por el congreso local en medio de la crisis; ahora es prófugo), José Luis Abarca Velázquez, con toda clase de políticos:
Con Armando Ríos Piter; senador de la república y aspirante a la gubernatura de Guerrero.
Con Ángel Aguirre; ex gobernador priista y gobernador perredista del estado de Guerrero.
Con Rosario Robles; ex perredista, secretaria de desarrollo social de la actual administración priista.
Con Enrique Peña Nieto; encargado actual del ejecutivo federal.
Con Navarrete; nuevo presidente nacional del PRD de la corriente Nueva Izquierda, es decir, Los Chuchos.
Con Lázaro Mazón; secretario de salud del estado de Guerrero, precandidato de Morena a la gubernatura, amigo de Abarca y quien lo habría “llevado” a la presidencia municipal (él mismo estuvo en el cargo y su hermano Luis Mazón es suplente de Abarca como alcalde), según acusaciones de miembros de Nueva Izquierda, aunque Mazón lo ha negado señalando que él no tendría el poder de imponer una decisión así y que, por el contrario, se trató de un candidato elegido mediante una encuesta, conocido, reconocido y avalado por el PRD, primero, y la coalición de partidos de izquierda, después. Y en todo caso, que la militancia de Abarca ha sido con Nueva Izquierda; Los Chuchos.
Con López Obrador; foto en una manta promocional de su candidatura en 2012, según señala un reportaje de Aristegui Noticias. No se sabe si es una foto real o montada o si se trató de una sesión de esas en que el candidato presidencial es retratado con todos los candidatos a puestos menores.
Con Miguel Mancera; jefe de gobierno del Distrito Federal.
Y más que pudieran salir.
En estas y otras imágenes solo y en diversos videos, Abarca Velázquez aparece con la característica del aspirante a metrosexual: aunque de baja estatura (más baja que la de por sí breve de Peña y Mancera, por ejemplo), complexión ceñida (casi femenina) y voz endeble, notablemente afectada en su fonación y emisión, se percibe el cuidado facial, la pretensión atlética, el aire de conquistador, la sonrisa estudiada en contraste con los ojos severos; el colorido y brillo de las enjutas camisas descubiertas dejan ver el pecho intencionadamente. Y sobre todo, en las fotos se exhibe el deseo de retratarse con sus mayores, a los que quisiera, más temprano que tarde, emular. Porque es uno de ellos, un hombre del sistema.
Naturalmente, una foto en sí misma no incrimina a nadie sobre nada en particular por muy sicópata que pudiera ser el acompañante, menos cuando se trata de figuras públicas con quienes mucha gente se quiere fotografiar. Lo cierto es que, en el caso de Abarca, un vendedor de huaraches y sombreros en 2008, de oro en 2009 y presidente municipal en 2012, las fotos expresan el deseo de proseguir su carrera ascendente una vez que ya ha entrado en la dinámica del poder y conoce cómo se mueve, cuando, como nuevo rico, efecto de su corrupción (altos sueldos y nepotismo), su actividad delictiva y la de su esposa, que aspira a sucederlo en la alcaldía a la manera de Martha Sahagún (y a quien en 2009 le han asesinado a dos hermanos vinculados con Beltrán Leyva y otro más ha estado en prisión por lo mismo), distribuye dinero para lograr sus fines (un reporte dado a conocer por el Cisen señala que “el alcalde logró sobornar a las dirigencias estatal y nacional del Partido de la Revolución Democrática…, a través de diversos mecanismos, como la entrega de dinero en efectivo y apoyos en especie destinados a la operación de dichos comités”; El Diario de Coahuila, 07-10-2014).
En 2012, ya todos o casi todos con quienes se fotografió saben o debieran saber quién es Abarca, qué hay detrás de él. En 2013 y principios de 2014, al menos Murillo Karam, Osorio Chong, Navarrete, Los Chuchos, Piter, Aguirre, Mazón, el Senado, el Congreso Local, saben que está acusado de haber asesinado a Arturo Hernández Cardona, militante del PRD y previo competidor a la alcaldía, y ordenado la muerte de otros dos activistas sociales; saben que su esposa está ligada al narcotráfico, conocen el historial de sus hermanos, de su familia.
Y nadie hizo nada por parar a Abarca. Ni los políticos de su entorno inmediato, Los Chuchos del PRD, ni los políticos encargados de instituciones federales como la procuraduría general de la república y la secretaría de gobernación (episodio relatado a diversos medios por René Bejarano).
Al ser Abarca y la policía responsable del asesinato y desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, una expresión del estado a nivel municipal corrompida, infiltrada por la delincuencia, estamos ante la falla del mismo y la corresponsabilidad en el crimen. No sólo por la vinculación de una extensión del estado con la delincuencia, quizá sobre todo, porque autoridades superiores de esa ramificación y parte de su entramado político de apoyo, conocían con suficiente antelación la situación y circunstancia en torno a Abarca y, quien sabe por qué razones, desdeñaron el asunto.
De vendedor de tianguis a vendedor de oro a político de alcance nacional por cuanto se refiere a sus vínculos, aspiraciones y consecuencias nefastas, Abarca creció en un sistema corrompido en el cual aprendió a moverse; era parte del sistema. Es revelador que su crecimiento mediante la corrupción y el crimen haya iniciado en el gobierno de Felipe Calderón y se extendiera al presente, tiempo en que la degradación y la violencia generalizada han postrado al país. Y quizá las fotos, imágenes objetivas, ofrezcan una explicación. Aquí algunas de las fotos referidas:
Con Navarrete:

Con Ríos Piter:

Con Aguirre:

Con Robles:

Con Mazón:

Con Peña:

Con Mancera:

Con su esposa:


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