
El viernes, en La Jornada, declaró Felipe Calderón: el verdadero crecimiento económico y desarrollo de los pueblos no está en las estatizaciones, la alternativa es la apertura, la competencia, la libertad, es la empresa, es la propiedad. Refrendando la política y la ideología neoliberal.
Pero sin tener el valor de decir a todos los ciudadanos: estoy en contra de la Constitución vigente. Estoy en contra de los artículos 25, 26, 27 y 28 de la Carta Magna; de la propiedad pública y de la propiedad social.
Su pensamiento poco original en nada se apega a la verdad histórica y científica; desconoce que la nacionalización de las áreas estratégicas fue de 1934 a 1940, del petróleo, electricidad, ferrocarril, etcétera. Que fue cuando más creció el campo, la obra social y educación pública, igual que los sindicatos, las cooperativas, el empleo y los salarios.
La política cardenista fortaleció como nunca el mercado interno y llevó a que durante 30 años la economía nacional tuviera tasas de crecimiento de 6, 7 y 8 por ciento, de 1940 a 1970. En cambio, de 1982 a 2012, en 30 años, el crecimiento económico es del mediocre 2 por ciento, promedio. Destruyendo el mercado interno con bajos salarios, pocos empleos, desigualdad social, emigración, pobreza, injusticia y la peor seguridad social.
El libre mercado no existe, salvo como mito propagandístico. Nada tiene de libre una economía dominada por los monopolios internacionales.
Los ciudadanos defendemos y exigimos que se cumpla la Constitución, porque representa el proyecto de nación y unión de México, es la base del estado de derecho, la legalidad y la democracia. Lo demás es falso.
Por la ANAD: Enrique Larios, Lauro Sol, María Luisa Campos, José Luis Contreras, Manuel Fuentes, Edith Ramírez, Óscar Alzaga y 23 firmas más
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