
ANEL GUADALUPE MONTERO DÍAZ
¿Qué es la democracia? En sí, sin adjetivos, como la expresa Enrique Krauze[i], significa no solamente el triunfo de un partido por la vía electoral o la posibilidad de que todos puedan competir y acceder al poder, sino la idea de que el otro cuenta y merece ser escuchado. Tolerancia, le dicen.
Sin tolerancia, abunda la descalificación per se, la ofensa y la convicción de que para tener razón, sólo basta con descalificar al otro. Al final, nada se puede construir allí, porque no existe el debate, sino un desafortunado intercambio de dimes y diretes, en el mejor de los casos.
Javier Sicilia agrega a la tolerancia, la humildad, pues el demócrata “no sólo es aquel que admite que un adversario puede tener razón, que, en consecuencia, deja que se exprese y que acepta reflexionar sobre los argumentos que ha oído; es también aquel que a partir de ahí sirve a la verdad y al bien”.
México se debate ahora en una partidocracia que busca sus propios caminos en aras de intereses que no tienen nada que ver con servir a aquellos que dicen representar. El pueblo y el poder que emana de éste es otra cosa totalmente diferente. Sin embargo, esas son las opciones que hay y que como ciudadanos hemos construido en todo este tiempo.
Respeto profundamente la convicción del poeta de hacer un llamado al voto nulo, pero no comparto esta postura. Antes bien, este momento debe servir para reflexionar acerca de cómo desde nuestra posición como ciudadanos, hemos cosechado lo sembrado años atrás con nuestra indiferencia, indolencia e ignorancia respecto a las formas de gobierno y representación que ha padecido nuestro país. “Pueblo de memoria corta”, nos dicen algunos intelectuales que han estudiado lo que significa desconocer los gobiernos que han administrado la nación.
¿Cuáles son, pues, esas opciones que ofrece la partidocracia mexicana?
EL PRI
La campaña de Enrique Peña Nieto es una farsa engañabobos, armada exactamente igual que un guión de telenovela: actores protagónicos, secundarios, escenografía, teleprompter, una historia de amor, de sacrificio, de niñas bien que se portan mal, de un viudo que por fin encuentra el amor que se había esforzado por buscar en las mujeres con las que tuvo affaires e hijos durante su matrimonio y después de éste, pero que terminó encontrando a su Gaviota y ahora es fiel, feliz y digno.
Curioso.
En ese maremágnum de amor, hay muchas promesas, pero ninguna propuesta clara que indique el qué, cómo, cuándo, dónde, por qué y con qué resolverá los grandes y graves problemas que aquejan a nuestro país. A final de cuentas ¿a alguien le importa ese “pequeño detalle”, cuando ve a la Gaviota destilando amor? Parece que no.
¿Usted cree, estimado lector, que cuando el candidato del PRI firma ante notario público los compromisos contraídos en su campaña electoral esto significa una “garantía” de que va a cumplir todas y cada una de sus “promesas”? Evidentemente no es así.
Esto significaría que de ganar las elecciones, sería un rey absolutista que haría su voluntad sin considerar siquiera al congreso, como lo hacen de hecho algunos gobernadores en México. Virreyes, que les llaman.
Esa “acción de campaña” es un insulto a la inteligencia de cualquiera.
¿Y sabe cuál es la terrible paradoja, estimado lector? Que aún con todo este teatro, Enrique Peña Nieto ha resultado un pésimo actor.
Si triunfa este candidato, se deberá, sin duda, a la aceitada maquinaria electoral de su partido, cuyos gobernadores se han asegurado de controlar efectivamente sus cotos de poder y destinar recursos que deben ser utilizados en obras, educación y salud, para posicionar al lamentable candidato del PRI. Así las cosas.
El PAN
La candidata de este partido, no está del lado de los ciudadanos, de los electores, sino del presidente Felipe Calderón y sus amigos. Le meritocracia que otorga puestos de poder por el hecho de ser amigo del ejecutivo ha colocado a José Ángel Córdova Villalobos al frente de la SEP y a la señora Gordillo le ha otorgado la LOTENAL, el ISSSTE y hasta hace poco, la subsecretaría de la SEP.
El asunto, pues, es estar cerca del afecto del mandatario. No hay más.
Y en vez de deslindarse del señor Presidente, la señora Vázquez Mota ha incluido en su equipo de campaña a Ernesto Cordero y a otros personajes cercanos al ejecutivo ¿Dónde quedó pues aquella frase de “gobernar con los mejores hombres y mujeres de este país”? ¿No hay nadie más en el PAN con la capacidad y experiencia necesarios para remontar su campaña presidencial? Parece que no.
Hasta ahora, es innegable que la señora Vázquez Mota ha comunicado mucho más con sus acciones que con sus discursos. Con el desvanecimiento que sufrió en un evento público, se evidencia muy frágil y, con los señalamientos realizados hacia el señor Arreola se nota más débil aún, prestando atención a un juego que ella no ha diseñado, en una cancha en la que evidentemente no sabe jugar.
La situación es tan surrealista que el elector no puede dejar de preguntarse si esto de quejarse y lamentarse no es, a fin de cuentas, una cortina de humo para deslindarse, al igual que el candidato del PRI, de explicar las propuestas de gobierno que representa y que, dicho sea de paso, brillan por su ausencia.
El PRD
De un tiempo para acá, al señor AMLO no lo entiendo. Me desconcierta. En múltiples artículos, he señalado que hubiera preferido al López Obrador combativo, que se desmarcaba fácil y convincentemente de aquello que señalaba. Desde su arribo a Televisa la situación cambió.
En todo caso, es innegable que el candidato de las izquierdas necesita hacer ajustes urgentes a su discurso ¿dónde quedó la idea del cambio verdadero en el contexto del discurso de amor y reconciliación después del “presidente legítimo” estos últimos seis años?
Coincido con Isabel Turrent[ii]
“Sería bueno que AMLO entendiera, asimismo, que lo que necesitamos no es una república “amorosa”, sino una república plenamente democrática”
Es cierto, sin duda.
A diferencia de los demás candidatos, la presencia del señor Andrés Manuel López Obrador es fuerte por ella misma, sin parafernalias de ningún tipo. Su candidatura sigue representando la esperanza de esos 52 millones de pobres en México[iii] que anhelan ese México que nuestros gobernantes llevan varias generaciones prometiendo y no han cumplido.
La base social que ha permeado el discurso del señor AMLO sigue ahí. Esa parte de su discurso no se ha movido.
Es el único que ha presentado al gabinete que conformará de ganar la presidencia de México, pero también faltan las propuestas concretas en temas como el petróleo, la educación y la salud, entre otros.
“Quitaré a Elba Esther” ha dicho, pero no ha explicado cómo piensa remover a una líder sindical amparada en el gremio de docentes y sus respectivos cotos de poder en este país.
Para muchos votantes, sin embargo, el señor Andrés Manuel López Obrador representa la mejor opción de cambio en este país y efectivamente, parece que así es.
NUEVA ALIANZA
Este partido, representa el brazo político del SNTE. Que alguien le informe por favor al señor Gabriel Quadri que la señora Elba Esther Gordillo es su propietaria, para que no insista en insultar la inteligencia de los electores. Ya se les hizo costumbre.
Existe, sin embargo, la posibilidad de que Quadri realmente lo crea, porque de otro modo, nadie puede explicar la afirmación “Elba es una mujer maravillosa” emitida por el sesudo candidato del PANAL.
Sin embargo, justo es decir que el PANAL, el PVEM y el PT, son “ofertas políticas” que reflejan el nivel de corrupción que prevalece en nuestra incipiente democracia.
La simulación y el cinismo de la que han hecho gala estos partidos políticos, merecen que el elector ni siquiera considere estas opciones, que han servido de rémoras al PRI, al PAN y al PRD.
Aquí la pregunta pertinente es ¿Usted votaría por Gabriel Quadri, estimado lector?
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