jueves, 19 de abril de 2012

Ridículo prianista en Tlalnepantla, benefició a AMLO-- JANE DE LA SELVA

Este martes 17, la coalición progresista de México encabezada por MoReNa, sin duda, quedó mejor posicionada como opción de gobierno ante la ciudadanía: La pifia política prianista del país, que en esta ocasión ni los medios oficiales pudieron ocultar, se plasmó tal cuál ante la opinión pública.

No estoy de acuerdo con Federico Arreola en cuanto a que el penoso espectáculo montado en Tlalnepantla benefició a EPN. Tampoco lo estoy en el aspecto de que hay empate entre AMLO y JVM en las preferencias de la gente. Según multitud de percepciones y me cuento entre ellas, el líder tabasqueño ya la rebasó. Quizá él pone en tela de juicio, que los partidos PRI y PAN sean en el fondo un solo conglomerado, lo ignoro.

Videgaray, el jefe de campaña de EPN, antes de verse forzado a dar por terminado el circo mediático de la “mesa de la verdad” (todo es mentira la verdad canta Manú Chao), dice: “Como lo ha expresado el candidato EPN, no queremos dividir a México”. Pero luego su colega, el efusivo presidente del PRI, expresa sin percatarse, otra posición, y dice que lo que se vio ahí (en ese montaje callejero del PRIAN) “fue el gran contraste entre las partes”. Simulan ser distintos pero ambos demuestran la misma egolatría institucional que va tras las mismas metas globales depredadoras por no sentir por su país más que un falso patriotismo.

A mala hora aceptó Javier Solórzano sumarse a esta vergüenza, como si no los conociera.

Recurren a movidas propagandistas desesperadas, estúpidas, ésta de plano los deja en ridículo.

Creo que el temor a debatir los trae preocupados. Porque un diálogo serio y libre, de frente y sin apuntes, aterra a Enrique y a Josefina. Pero ahí vienen sin remedio y sus partidarios conocen sus incapacidades por lo que necesitan imponer control en los encuentros frente al público. Pero no les salen bien las cosas.

La balanza de la justicia ha comenzado a inclinarse a base de la perseverancia en la lucha por conquistarla. En oposición a esto, la extrema derecha aposentada en el poder continúa su misión contra el progreso democrático de México.

No han advertido que México exige el cambio verdadero porque las políticas neoliberales que se nos han impuesto a tres generaciones de mexicanos son las que nos han hundido en lo colectivo, son las que nos mantienen sin procurar enraizar hacia el interior para adquirir fortaleza. El pueblo actual es otro, ya se cansó. Quiere resurgir, ser digno.

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