Peña y la pala, una a su favor: sí la agarró y manejó bien
Los que alguna vez han manejado en serio cuchillo, machete, hacha, pala o coa, sabrán distinguir que Enrique Peña Nieto sí agarró y manejó bien la pala al “plantar un árbol”, como se dice en los medios; fue proficiente en Ottawa, Canadá, en esta tarea. Para empezar, de acuerdo al escaso tiempo del video que circula, el árbol ya está plantado, sólo se le pidió, puede lucubrarse, echarle tierra al tronco. Tierra que fue teatralmente colocada sobre una base poco usual, más bien estorbosa: el pavimento u otro material sólido. Otra cosa sería, en cuanto a la habilidad para operar el instrumento de trabajo, si el montículo de materia a maniobrar hubiera estado sobre la tierra misma, el acto hubiera sido más fácil, más eficiente, más provechoso. El metal se hunde en la tierra. Metal y cemento, chocan.
Aunque cualquiera sabe que la condición de esta herramienta de trabajo es la necesidad de encorvarse, cierto, el mango de la pala en cuestión se percibe un tanto corto y la cuchara, pequeña, lisa; además se nota que se trata de un objeto nuevo, para la escena, el video y la foto. Estos elementos, lo pequeño, lo liso y lo no usado hacen que el proceso de manejo sea vuelva complicado. Por otra parte, quienes han estado en Estados Unidos o Canadá, habrán percibido que sus palas (shovel), sobre todo las de jardinería, son un poco distintas, menos efectivas comparadas con las dos modalidades usadas por lo regular en México, redondas cóncavas o cuadradas, rudas, con cierto filo.
Para concluir, creo que Peña hizo lo correcto: primero, abarcar en la palita la cantidad de tierra posible y aventarla a la base del árbol. Segundo, lo que cualquier hábil con la pala habría hecho si la tierra está sobre un suelo duro como es el cemento: jalarla y echarla a empujones, para evitar lo elusivo y el choque, ser práctico y acabar pronto. Claro, aquí se anota otra crítica: se trataba de que el invitado echara dos-tres paladas para la imagen, y ya; pero no entendió, no le explicaron o se quiso hacer el chistoso y se lanzó a fondo tratando de agotar la tierra a su disposición.
Mi defensa sobre Peña y la pala no es una simpatía gratuita hacia él –soy el primer crítico-, es cuestión objetiva de describir lo que se advierte en el video. Y en este caso, los críticos se equivocan. Quienes no lo vean así, no saben lo que dicen al burlarse de la escena. ¿Lo hubieran hecho mejor Calderón, Fox, López Obrador? No creo. En todo caso, la atención debiera de prestarse a las palabras dirigidas a los trabajadores mexicanos: es obvio que están mejor allá que en su patria, porque en México no se han desarrollado o se han dejado de desarrollar condiciones de trabajo para la población. Y en este sentido, algún chiste ha dicho que con la escena de la pala, Peña mostró que como presidente puede llegar a ser buen albañil.
Por lo demás, al encargado del ejecutivo no le fue nada bien en Canadá. Fue ninguneado, echo a un lado, desdeñado, criticado, menospreciado por sus colegas y, con el rollo del populismo, él mismo terminó por echarse tierra (sin pala, con palabras equívocas, temblorosas). Pero asegurar, con video disponible, que manejó mal la herramienta, es falso, es exagerar en el escarnio de quien ya se disminuye y acaba a sí. Lo mejor que Peña ha hecho en Canadá, quede registrado, ha sido manejar la palita al echar tierra a la base de un árbol ya plantado; lo ha hecho de manera proficiente.
Y ahora, si alguien de cualquier denominación ideológica -que sepa, en serio, manejar cuchillo, machete, hacha, pala o coa-, quiere argumentar lo contrario, ¡mentirá con descaro!


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