miércoles, 30 de junio de 2010

BAJO RESERVA

Pues sí, llueven los reclamos. La Selección Nacional cae derrotada y horas después asesinan al candidato del PRI en Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú. Dos tragedias de horario estelar. Gota que derrama un vaso colmado por el pobre desempeño económico, la poca generación de empleos, la inseguridad extendida en territorio nacional y una percepción de que los narcos brincaron barreras impensables: de ser “leyendas” de ciertas regiones del norte, pasaron al asesinato con mensaje político y al atentado de pilares de la democracia, como los procesos electorales. Y el PRI, que –Beatriz Paredes dixit– ayudó a dar gobernabilidad a Felipe Calderón, repentinamente se quedó como la única fuerza organizada, crítica y, por consecuencia, la que capitaliza el descontento. ¿Cómo sucedió esto? La respuesta llegó ayer: La “izquierda light” de Jesús Ortega y Carlos Navarrete salió en defensa del llamado del Presidente “a la unidad”. El discurso de Ortega sonó igual que el de César Nava, dirigente nacional del PAN. En medio de la turbulencia que azota al Presidente y a su partido, la corriente dominante del PRD se pone de paraguas. La pregunta es: ¿No se vendió demasiado barata la incondicionalidad? Porque, híjole, si esas coaliciones no arrojan los frutos que pregonan...


Los movimientos en el tablero político de las últimas horas mostraron un poco de cada quién. Entre lo más notorio, está que el llamado de Calderón no produjo adhesión inmediata. En momentos, entre una respuesta y otra, el rey se vio solo en el tablero. El DIA incluso esperó el discurso del PRI antes de mostrar los dientes de sus torres, aunque antes se vio despatarrado e inconexo: perredistas y petistas dieron declaraciones en uno y otro sentido, y todavía no es claro cuánto apoyo trae la posición de Jesús Ortega. Pero quien mostró todo el oficio político fue Beatriz Paredes. Su llamado a “no lucrar con el luto” en mensajes “en cadena nacional”, fue una movida anticipada que vacunó a los que quisieran acusarla de lo mismo, aunque en la práctica ella lo hizo.



Parte del contradiscurso de Calderón, para no ir más lejos, se sienta a su lado. Sólo hay que revisar las últimas declaraciones de Fernando Gómez Mont. Disparó contra los medios, a los que señaló como parte del clima de violencia. Disparó contra los defensores de derechos humanos (incluyendo al titular de una institución, la CNDH); los llamó “tontos útiles” de la delincuencia. La visión de Gómez Mont, de acuerdo con varios de los aludidos, es facciosa: es la de un gobierno en específico que rechaza a la prensa y a los derechohumanistas. ¿Cómo convocarlos ahora a ser parte de la “respuesta de Estado”? Gómez Mont, como en su momento Germán Martínez desde el PAN, empieza a incendiarle puentes al Presidente…



Apunte final: IMB da a conocer un informe hoy que no es una buena noticia para el DF. Una encuesta entre 8,192 automovilistas en 20 ciudades de 5 continentes revela que el transporte público de la ciudad de México no ha traído el bienestar que algunos suponen a los ciudadanos.

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