viernes, 15 de marzo de 2013


Historias de viaje

ANEL GUADALUPE MONTERO DÍAZ@Anelin00vie 15 mar 2013 06:36
  
Algunas historias sobre libertad,  eternidad,  poder,  divinidad y  generosidad....
La libertad. VISA y MASTERCARD
Sentada en la sala de espera del aeropuerto de París, veo un río humano que forma filas de indignación, porque un día antes, todos los vuelos fueron cancelados por la nevada que congeló el norte de Europa.
Una mujer, envuelta por un burka, era observada sin disimulo por los usuarios. Hasta las manos llevaba cubiertas por guantes negros. Su esposo, un señor de tez morena y barba larga, usaba una larga túnica y cubría su cabeza con un turbante mientras de vez en cuando se hincaba para orar en medio del gentío.
Un grupo de chicas excursionistas, provenientes de varios países de América y Europa, miraban a la mujer con infinita lástima y una de ellas exclamó: “Pobre mujer, no es libre”. Otra de ellas, vestida , peinada y maquillada perfectamente a la moda, como el resto del grupo, dijo a las demás: “¡qué miedo! Tenemos mucha suerte de que en nuestros países no hay esclavitud y las mujeres seamos tan libres. Vamos de shopping al duty free ¿no?”
La eternidad. Dios y el César
Rumbo al Vaticano, mientras recorro la ciudad en metro bus, leo Roma. Cittá Eterna (Roma. La ciudad eterna) y en ese trayecto, veo una ciudad construida sobre las ruinas de un imperio que, en su tiempo, se consideró invencible y, por ende, también eterno.
En ese momento, recuerdo las palabras de Mohandas Karamchad Gandhi : "Cuando me desespero, recuerdo que a través de la historia, los caminos de la verdad y del amor siempre han triunfado. Ha habido tiranos o asesinos, y por un tiempo pueden parecer invencibles, pero al final, siempre caen."
Y pienso en Elba y otros líderes del SNTE, en los monopolios mexicanos, en el predominio del PRI, en los Gobernadores y Presidentes Municipales de Veracruz y los textoservidores que impunemente trabajan para ellos. Todos, a un tiempo, han sido considerados invencibles. Y todos, también, se lo creyeron.
“Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad  ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?  Generación va, y generación viene;mas la tierra siempre permanece”. Eclesiastés 1:4  
La congruencia. Galileo, el científico (hombre) divino
La iglesia y su historia siempre han estado signadas por la paradoja y la contradicción. Fundada por pecadores que se hicieron santos por amor a Cristo, en un momento fue la mayor oposición al pensamiento científico, encarnado en Galileo Galilei, a quien Juan Pablo II pide perdón por las injusticias cometidas y Monseñor Gianfranco Ravasi calificó en la misa ofrecida en la Iglesia de Santa María de los Ángeles y los Mártires, ubicada en la Plaza de la República en Roma, como “hombre divino”,  400 años después de que esta Institución estuviera dispuesto a quemarlo en leña verde, por contravenir su verdad establecida en dogma de fe.
El antropocentrismo rendía dividendos religiosos, políticos y sociales, sin duda.
Acudí a la iglesia construida por Miguel Ángel sobre las antiguas termas de Diocleciano en 2009, en 2012 y hace unos cuantos días y la exposición científica que muestra el trabajo de quien Einstein consideró como padre de la ciencia moderna, sigue allí.
La paradoja, estimado lector, es que ahora la iglesia católica utiliza el trabajo de quien estuvo dispuesto a sacrificar en aras de conservar la versión última del universo, para desacreditar el trabajo de aquellos que, como Doron Witzum, consideran que la biblia contiene un código matemático.
Si apelamos a la historia, tal vez dentro de 400 años, Witzum sea honrado con una exposición en alguna otra iglesia romana.
La generosidad. La fuente y la leyenda
La Fontana de Trevi es un sitio obligado para quien visita Roma. La leyenda urbana dice que usted debe arrojar una moneda para regresar, dos para conseguir el amor y tres para divorciarse. Se calcula que se llegan a recaudar casi 3000 euros diarios, un millón al año.
Con este dinero, el gobierno de la ciudad construye obras a favor de los más necesitados.
Sin embargo, casi siempre está rodeada de indigentes o personas muy necesitadas, dispuestas a tomar unos cuantos euros para pasar el día. Los carabinieri tienen el deber de alejarlos a palos, si es necesario y es que hay de leyendas, a leyendas y unas son más productivas que otras.
¿Usted qué opina, estimado lector?

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