lunes, 11 de marzo de 2013



Perdimos nuestro mejor amigo
“Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era”, afirma Fidel en este artículo. En la
imagen, el Presidente Hugo Chávez durante una conferencia de prensa en Miraflores,
el 14 de mayo de 2004. Foto: AP
El 5 de marzo, en horas de la tarde, falleció el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo
largo de su historia. Una llamada por vía satelital comunicó la amarga noticia. El significado
de la frase empleada era inconfundible. Aunque conocíamos el estado crítico de su salud, la
noticia nos golpeó con fuerza. Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que
cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río
Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo.
Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia
social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo.
“Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo.”, proclamó el Héroe Nacional y
Apóstol de nuestra independencia, José Martí, un viajero que sin limpiarse el polvo del
camino, preguntó donde estaba la estatua de Bolívar.
Martí conoció el monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Es posible ignorar las profundas
palabras que vertió en carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado víspera de su caída en
combate?: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber

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