Reforma a la ley de telecomunicaciones: Adiós al duopolio
Los últimos dos presidentes han llegado a Los Pinos gracias a tremendos fraudes. En 2006 nadie se esperaba las cochinadas que el PAN, Elba Esther y algunos gobernadores del PRI harían con tal de que Andrés Manuel no gobernara. Algunos de ellos se arrepintieron después, pero ya ni llorar es bueno.
Por el contrario, el fraude del año pasado fue perfectamente bien planeado, y esta vez el PRI contaba con un aliado incondicional, fuerte y muy grande: Televisa. Hace más de cuatro años que la televisora preparó escenarios, guiones, clases de actuación, distintos tipos de gel, una novia de novela y a millones de fieles televidentes.
Para algunos es muy fácil apagar la tele o sintonizar canales gringos, para millones de mexicanos televisa es la única salida, un escape para jóvenes sin escuela, sin trabajo, una dulce compañía para hombres y mujeres que viven angustiados y deprimidos por la situación que atraviesa su familia. Si les suena loco, los invito a pasear por algunos municipios marginados de Guerrero, Chiapas o Puebla.
El 80% de los mexicanos se informa por medio de la televisión, es una realidad difícil de cambiar. ¿Qué nos queda? Acabar con el duopolio. TvAzteca (que viene siendo lo mismito) y Televisa dominan el territorio nacional, y a quién lo dude ahí tienen a un perfectamente entrenado político de chocolate.
La imposición de Enrique Peña provocó reacciones en todos los estados, incluso en otros países. Nació el movimiento #132 y con él cientos de grupos de artistas, obreros, jóvenes y viejos que aún al día de hoy se niegan a reconocer a un "presidente de la tele".
El PRD presentó en el Pacto por México la reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones, que hoy presenta el mismísimo Peña Nieto, proponiendo cambios drásticos en la manera de otorgar y manejar las concesiones y la apertura de dos nuevas cadenas de televisión. También incluye la desaparición de COFETEL y la creación del Instituto de Telecomunicaciones, éste último integrado por expertos en la materia de comunicaciones quienes no serán elegidos por los partidos políticos.
Me parece que quienes rechazamos la idea de que las televisoras impongan presidentes, gobernadores o legisladores, tenemos la obligación moral de apoyar esta reforma. Tendríamos que salir a las calles otra vez, con la misma fuerza y convicción. Televisa usará toda su energía, y todo su dinero, para impedir que los diputados y senadores apoyen la reforma.
No podemos regresar el tiempo, pero sí podemos evitar otra imposición y acercarnos un poco a esa gran demanda del #132 y todos los mexicanos conscientes: la democratización de los medios.

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