martes, 26 de enero de 2010

“A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas”: Marcel Proust.

Lilia Arellano
Unidos espurios y legítimos
· Rechazan alianza PAN-PRD
· Paredes arremete contra AMLO
· Camacho, padre de la “ideota”
· Calderón y los gordos desnutridos
· Siguen ejecuciones y levantones

Al cuestionado tema de las alianzas, las cuales, como se ha visto, están siendo rechazadas hasta por miembros de las jerarquías partidistas, funcionarios del gabinete y una gran parte de la población, se une la abierta y expresa negativa del PRI al registro de las candidaturas independientes, con lo cual el tricolor vuelve a mostrar su apoyo a Felipe Calderón y al panismo en una medida que en el presente está total y absolutamente dirigida a quien consideran su peor enemigo: Andrés Manuel López Obrador.

Tan sigue vigente lo que ha significado la presencia del tabasqueño durante los años de mandato calderonista, que el propio César Nava apenas la semana anterior habló del condicionamiento que existe para las alianzas y lo centró en la exigencia de que hasta los gobernadores, en este caso del PRD, reconozcan, después de tres años y medio de gobierno, la legitimidad de Felipe Calderón. En todo este revuelo de alianzas y de la reforma política lo único que prevalece es la salvaguarda de los intereses vía las decisiones tanto del Ejecutivo como del Legislativo, pero para nada se menciona ni se advierte ningún rasgo que permita se llegue a la solución de los graves problemas que día a día enfrentan los ciudadanos.

Jesús Ortega advirtió que no aceptará ningún condicionamiento para aliarse con el PAN, menos aún si éste se fija en reconocer como presidente a Felipe Calderón. El “chucho mayor” dice que sus alianzas no son con un partido político sino con frentes ciudadanos, y sostuvo que tiene sospechas por las criticas emitidas a las alianzas emitidas por Diego Fernández de Cevallos, Manuel Espino y Gerardo Fernández Noroña; “algo hay para que estos personajes tengan coincidencias en ese tema”.

Sabedores como lo estamos de la venta y triquiñuelas que han hecho “los chuchos” con el PAN, lo único sospechoso es la pretensión de coaligarse del partido que aglutinó a las izquierdas con una extrema derecha que ha llevado al país a la peor crisis económica de su historia, que ha generado millones y millones de pobres, que tiene ahogada a la clase media y que se ha empeñado en constituirse en una fábrica de muy pocos multimillonarios mexicanos que muestran su descontento al saber ya que las grandes tajadas del pastel se las están llevando los extranjeros y, de lo anterior, el mejor ejemplo es el anuncio de la probable salida del Grupo Carso del país para instalarse en Brasil.

Sobre el mismo tema, el líder de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, opina que este tipo de alianzas puede paralizar a México por lo que es un error que se cometan; “lo que esta sobre la mesa a discusión es la claridad con la que se puede presentar una alianza ante un electorado que, lo que requiere, son definiciones muy claras de hacia a dónde se debe llevar el país y, las de este tipo (PAN-PRD) no logran clarificar cuáles son los verdaderos objetivos de un partido y de otro”.

Por su parte, el ahora máximo representante del DIA, Manuel Camacho Solís, dice que no habrá desbandada en el PRD, en el PT o en Convergencia, si se aprueban las alianzas con el PAN. Recalca que tal proyecto aliancista sólo busca generar condiciones de competencia electoral en el 2010 con miras al 2012. Sus declaraciones exhiben la única intención que realmente existe y que no es otra que perseguir el poder por el poder mismo, aunque después las circunstancias de vida de los ciudadanos se vean totalmente dañadas, alteradas y se cree una mayor desconfianza e inestabilidad en el futuro próximo.

Camacho parece convencido de que logró la unificación de los partidos de izquierda, sin embargo, en las entidades en donde se propone este plan los dos últimos no manifiestan una mayoría que apruebe tal acuerdo, incluso en los estados en donde advierten mayores avances como Oaxaca, Durango e Hidalgo el presente es de grandes desacuerdos y enfrentamientos políticos y entre políticos. Xóchitl Gálvez, la propuesta para Hidalgo, no logra ni el consenso ni la identificación ni con unos ni con otros. Con Vicente Fox logró notoriedad, misma que se derrumbó a la llegada de Calderón, no es bien recibida por la izquierda y menos aún por quienes en esa entidad han luchado a brazo partido para lograr penetración; petistas y convergentes desconfían de sus acercamientos y acuerdos con los priistas.

Por lo que respecta a Oaxaca, Gabino Cué es una pieza ya muy gastada que poco tendrá que hacer si se concreta la alianza con el PAN ya que las huestes obradoristas son mayoría en la entidad. En Durango, el hervidero generado tan sólo por la probabilidad de que se concrete la alianza es altamente benéfico para el PRI, así lo considera el propio Ismael Hernández Deras, quien incluso tiene infiltrados a varios priistas para que aplaudan esa alianza que les permitirá tener un tema de campaña que termine por hundirlos.

Es claro que el sector más extremista en Puebla no desea absolutamente ningún acercamiento con los de la izquierda y menos aún con “los chuchos” y es esta corriente la del dinero y la que cuando así lo cree conveniente aprueba sin el menor problema al candidato priista y sólo se dedica a la imposición de alcaldes y diputados. Todo apunta que tampoco habrá ninguna definición en Sinaloa, en donde si bien el perredismo no tiene gran fuerza, el panismo es rechazado por todo lo que ha generado en lo que a la guerra al narcotráfico se refiere.

Dice el ex priista, ex salinista, ex perredista y viudo que el PRI es el que trata de descalificar la alianza aún cuando éstas no pretendan atacarlo sino generar condiciones de competencia y señala que en todo el mundo se dan estas alianzas aunque no dice que las muy pocas que se han generado entre los extremos de derecha e izquierda han fracasado rotundamente por lo que los ciudadanos y en su mayoría no opinan lo que él revela sino todo lo contrario ante una indefinición sobre el país que se pretende construir para el nuevo siglo.

LOPEZ OBRADOR EN EL CENTRO DE LA DISPUTA

El ex candidato presidencial y sombra imborrable de la ilegitimidad en el poder de Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador, ha señalado reiteradamente que no está de acuerdo con las alianzas entre la derecha y la izquierda por algo muy simple: “es cuestión de principios”. Ha señalado que con mucha claridad les ha dicho tanto a Gabino Cué como a Manuel Camacho, a Alberto Anaya y a los de Convergencia, que se tiene que buscar mantener el equilibrio entre principios y eficacia política y que cuando éstos se dejan de lado no hay nada que lo justifique.

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