domingo, 27 de marzo de 2011

Ecocidio en la Glorieta de Zapata y HEROINAS Y HEROES


Ambientalistas logran salvar árboles en la Glorieta de Zapata
Este artículo se publicó en el Diario de Morelos el 29 de diciembre de 2010.

La ciudadanía organizada dice “No” al distribuidor vial en Buena Vista
Por Francesco Taboada Tabone*

El distribuidor vial en la avenida Emiliano Zapata, el segundo piso en Plan de Ayala y el proyecto de libramiento norponiente en nuestra ciudad, demuestran en realidad la falta de capacidad de las autoridades para enfrentar dos problemas principales: la reforma estructural del transporte público y la falta de democracia en torno a las obras públicas.
Yo nací en la colonia El Vergel, en una casa tupida de árboles. Hoy no quedan rastros ni de la casa, ni de la abundante flora que le daba nombre a la colonia. En mi niñez fui testigo de la destrucción de la avenida Plan de Ayala. Tal como lo hicieron mis padres antes que yo, caminaba desde mi casa hasta la secundaria en la calle Pericón. Pasaba por el Casino de la Selva y gozaba de sus jardines y su alberca, era una caminata que regocijaba mi espíritu en plena pubertad. La ignorancia y sobre todo la ausencia de ética de los gobernantes transformó esa zona, y muchas de nuestra ciudad, en un corredor exclusivo para vehículos. Constaté como el carro desplazó al peatón, al ser humano.
Los proyectos que privilegian a los automóviles en detrimento del pedestre están llevando a nuestra ciudad al borde del caos. Como lo dice la propaganda del movimiento internacional para recuperar las calles: “La privatización del espacio público bajo la forma de los automóviles sigue deteriorando las dimensiones de vecindad y de comunidad. Los planes viales, los parques industriales y los centros comerciales se unen para desintegrar la comunidad y banalizar las regiones. Cualquier sitio termina siendo igual que cualquier otro. La comunidad se convierte en un artículo de consumo, en una aldea comercial, narcotizada y bajo constante vigilancia.”
En los últimos años los gobiernos “prianistas” han tratado a los ciudadanos como rehenes. Sus decisiones han sido tiránicas, pues todo lo hacen de espaldas al pueblo y la mayoría de las veces, en contra de su voluntad. El distribuidor vial está pensado únicamente para los automóviles. Transporte público y peatones no tienen lugar. Al construir túneles, puentes y reducir banquetas y áreas verdes se sacrifica la vida comunitaria que este barrio enarbola. Se pone en riesgo la seguridad del peatón y la calidad de vida de los habitantes del barrio.

El 24 de diciembre, el Ayuntamiento mandó a cortar los árboles que se encuentran en la avenida Francisco Villa en la glorieta de Zapata, en el barrio de Buena Vista, rompiendo el acuerdo en el que el secretario de gobierno se comprometió a que esos árboles se respetarían a pesar de la construcción del distribuidor vial. Rápidamente vecinos y ambientalistas acudieron al lugar y se subieron a enormes laureles de la India para defenderlos con su vida. La masacre de árboles cesó; sin embargo a las 9pm de la “noche buena”, llegó una cuadrilla de empleados del ayuntamiento armados de motosierras. Los ambientalistas habían instalado un campamento y los taladores no se atrevieron a ejercer su labor. La noticia cundió por todo el barrio de Buena Vista y a las 6pm del 25 de diciembre, día de navidad, se convocó a una reunión que tomó la resolución de exigir al ayuntamiento el respeto a los árboles y el derecho ciudadano a conocer, opinar y decidir sobre las obras que el gobierno realiza con dinero de nuestros impuestos. La lucha en contra del distribuidor vial se reactivó.
Esta experiencia de resistencia está contribuyendo a que en nuestro estado no se construya una sola obra más sin el consentimiento de nosotros, los ciudadanos. Mucho más allá de la labor legislativa mediocre y corrupta que los diputados desempeñan, los ciudadanos organizados estamos dando enormes pasos exigiendo al gobierno que aprenda a mandar obedeciendo. Queremos un transporte público de calidad, queremos una ciudad que respete al peatón, queremos parques, queremos ser nosotros los que decidamos el tipo de obras que nos benefician.

Para terminar, la estatua de Zapata que se encontraba en la glorieta, representaba al General a trote en caballo, con el machete desenvainado y en dirección a la ciudad de México como un símbolo de protección y defensa de nuestro estado. Zapata fue colocado ahí y en esa posición, precisamente como un recordatorio de la soberanía de nuestra entidad. Ese Zapata con la vista fija en la burguesía gobernante de la ciudad de México parecía decir “no somos una colonia del Distrito Federal ni nunca lo seremos”. La urbanización salvaje y depredadora en Cuernavaca va sin duda en contra del ideal zapatista. Cambiar de lugar o posición esta colosal estatua es un error histórico que sólo reitera la ignorancia de quienes nos gobiernan.

*Autor de los largometrajes Los Últimos Zapatistas, Pancho Villa, la Revolución no ha terminado, 13 Pueblos en defensa del agua, el aire y la tierra y Tin Tan. Es miembro del comité ciudadano que está a cargo del proyecto del Parque Tlaltenango

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