viernes, 12 de octubre de 2012

DESFILADERITO- ¿Lazca? Las canijas dudas


Resulta cada vez más evidente que Felipe Calderón --¿o el general colombiano Oscar Naranjo a nombre de Enrique Peña Nieto?-- llegó a un acuerdo con los jefes del cártel de la última letra. Este consistió en fingir la muerte de Heriberto Lazcano Lazcano para que desapareciera de la escena pública, en una suerte de amnistía concedida a cambio de no sabemos (y quizá nunca sabremos) de qué. ¿El cese al fuego en los estados del noreste (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas)? La calma que reina en aquella agreste e inmensa región del país así lo sugiere. Pero el desaseo con que se llevó a cabo la puesta en escena confirma, una vez más, que la pérdida de credibilidad que afecta no sólo a las instituciones sino a los medios, sigue siendo el peor daño colateral del fraude electoral que le permitió a Peña Nieta robarse la Presidencia el pasado primero de julio. Como escribió ayer una talentosa tuitera: “Miles de tarjetas de Soriana y millones de pesos lavados por Monex no bastaron para demostrar el fraude, pero quieren que con una sola foto les creamos que murió El Lazca”. Bien dicho: si tras los rumores de graves disturbios en cuatro municipios del estado de México, Televisa y Tv Azteca intentaron calmar a su auditorio asegurando que no pasaba nada y la gente, por el contrario, se asustó más aún, ahora el montaje en torno del Lazca se llevó entre las patas la respetabilidad del que hasta hace algunos meses se había mantenido como el más serio de los periódicos. Tras la grosera en que en su edición del miércoles ese diario trató de tomarle el pelo a sus lectores, al titular en su primera plana “Todo mueve a la sospecha en el caso de El Lazca”, sin poner de ningún modo en duda la increíble “muerte” del capo, que ayer se vio obligado a rectificar tamaña pifia con su famoso mini editorial de la contratapa, la famosa Rayuela, que preguntó al público: “¿De veras el muerto desaparecido es El Lazca?” En el periodismo, como en los deportes que se practican en equipo, el descenso al sótano de la tabla –en este caso, la tabla de la credibilidad-- se remedia, o por lo menos se intenta, con un cambio de director técnico. El costo que está pagando La Jornada por entregarle la dirección técnica al sargento de la Guardia Civil que todo lo “resuelve” a gritos, revela una mala decisión que habrá de ser corregida, ojalá, a la brevedad posible, y al mismo tiempo es un tema del que no volveré a ocuparme. Hay que mirar hacia adelante. Y hacia adelante, lo que no hemos tenido oportunidad de observar tras las nubes de polvo que levantó el sainete del Lazca, es el fallo que un tribunal otorgó a los 16 mil miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, a quienes la Comisión Federal de Electricidad deberá contratar bajo la figura jurídica de “patrón sustituto”. La noticia llegó ayer, justo cuando el sindicato más antiguo de nuestro país (fundado en 1913) conmemoró, con un mitin masivo, el tercer aniversario del asalto calderónico a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Al mismo tiempo, en el Senado surgieron por parte de las tres fracciones legislativas más grandes señales de que la Reforma Laboral --de los mismos autores de la destrucción de Luz y Fuerza, Felipe Calderón y su perro de presa, Javier Lozano--, podría irse a la congeladora, porque dada la inmensa debilidad política de Peña Nieto éste al parecer ya le midió el agua a la batería de su ficticio”carro completo” y llegó a la conclusión de que no está el horno para bollos. Máxime cuando su principal compromiso, con quienes lo sentarán en los pináculos del poder, es la privatización de las actividades exploratorias y extractivas de Pemex, que de por sí congregará multitudes callejeras en su contra, mismas que por otra parte se alebrestarán mucho más si el Congreso aumenta el IVA de 16 a 22 por ciento. Por lo demás, ayer a las cuatro de la mañana, en la oficina de Salvador Martínez della Rocca, El Pino, secretario de Educación del GDF, terminó la ronda más importante de las negociaciones que sostienen los estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y la rectora de la institución, María Esther Orozco (MEO), quien salió de ahí hecha un basilisco. Y no es para menos, pues de los nueve integrantes del Consejo Universitario que la señora desconoció por las malas, para recobrar la mayoría que había perdido en las elecciones de agosto, dos fueron reconfirmados en sus puestos, cuatro deberán volver a someterse al veredicto de las urnas en nuevos comicios, dos más esperarán la sentencia de un tribunal al que pidieron un amparo y sólo uno –uno sólo de los leales a doña MEO-- quedó firme. Así, con seis consejeros opositores en el limbo –hasta que dos reciban o pierdan el amparo y cuatro más vuelvan a ser votados en elecciones dentro de un mes--, Orozco ya no tiene la mayoría (la perdió por dos a uno) en el máximo órgano de gobierno de la UACM y anda como chivo en cristalería, clamando por un apoyo que Marcelo Ebrard, parece que finalmente, ya no está dispuesto a darle. Por todo eso hoy también estaré en Twitter, en la cuenta @Desfiladero132, por si ocupan y quieren seguir riéndose de los chistes de negro humor que proliferan desde ayer en las redes sociales, tras el nombramiento de la velocista Ana Guevara como presidenta de la comisión de Asuntos Migratorios del Senado. Jaime Avilés

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