jueves, 31 de enero de 2013


¿Quién quiere tanto a AMLO?

ALEXIA BARRIOS G.@alexiabarriosgmié 30 de enero de 2013
Cuando Manuel Ángel Núñez Soto asumió la gubernatura de Hidalgo nombró como su secretario de Gobierno a Miguel Ángel Osorio Chong a recomendación, sugerencia o encarte de quien lo precedió, el ex gobernador Jesús Murillo Karam, aunque para varios de su equipo había cierto recelo y desconfianza por la forma en que se conducía. Pasó el tiempo y Osorio sucedió Núñez Soto, quien en el 2006 tuvo el sueño guajiro de ser candidato presidencial del PRI desde el TUCOM (Todos Unidos contra Madrazo). Pero a diferencia de su ex jefe, Osorio creció y operó mejor que éste, y hoy por hoy, es el segundo funcionario federal más importante después del Presidente de la República.
Dicen en Hidalgo que Osorio Chong como secretario de Gobierno, era quien armaba los conflictos, los envenenaba o los endulzaba según la ocasión, para después venderle la solución al entonces mandatario Núñez Soto. Así fue como fue jugando sus cartas al interior del PRI Hidalgo para tener en la bolsa a la familia caciquil de los Rojo Lugo y así fue como también fue administrando las “crisis” que provocaba el principal político opositor: el ex priísta José Guadarrama Márquez, quien luego de renunciar al tricolor, se mudó con todo su poderoso grupo local al PRD y tuvo en el entonces Convergencia un partido alternativo para su carrera política.
El juego de Osorio Chong era mantener activo a Guadarrama como una real amenaza a la estabilidad política local y como el fantasma que podría sacar a los Rojo Lugo del palacio de gobierno hidalguense. Así se consolidó Osorio como el segundo después del titular del ejecutivo local, hasta que logró la gubernatura y luego imponer a su sucesor, pasando por encima de los acuerdos no escritos con la familia Rojo.
Traigo a colación esta interpretación de la historia política local hidalguense porque en estas dos semanas que han pasado, la supuesta “luna de miel” de Peña Nieto parece haber llegado a su fin, y si no, al menos “alguien” está muy interesado en que se reviente el “Pacto por México” y regresemos al país del estancamiento y la política de las “metidas de pie”, justo cuando todos los indicadores económicos muestran que la economía mexicana, México totalmente, entraría en una de las coyunturas más oportunas para elevar nuestra calidad de vida, nuestro nivel de ingresos y posibilidad de crecimiento. Y no es cuento, es una realidad que México será un país de moda más allá del famoso BRIC.
Hoy, en su editorial Ramón Alberto Garza comenta el caso del interés del IFE por sancionar a la coalición de partidos que postularon a Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que tal vez “existan intereses desconocidos que decidieran emplear al IFE como instrumento de desestabilización, perdonando lo imperdonable y condenando lo insostenible”. Y puede que tenga razón.
No quiero decir que Osorio sea quien esté moviendo las aguas, pero aguas y si estaba repitiendo el esquema que utilizaría en Hidalgo, porque en este momento el gabinete de Peña Nieto, todo, está a prueba.
Tampoco quiero especular que sea el grupo de Manlio Fabio Beltrones y su extraña alianza con los MEC. Pero muchos caminos nos llevan al mismo punto. Digo, al menos deben deslindarse clara y oportunamente de las decisiones y declaraciones de varios políticos allegados a él en el IFE, en el PRI e incluso en la oposición, como ocurre en el gobierno tabasqueño.
Y es para nadie es un secreto que en estos días, Andrés Manuel López Obrador ha recibido de los anteriores actores, aire puro, fresco y de boca a boca para reactivarse con diversos temas que ponen a Peña Nieto a prueba:
El caso Cassez, donde nadie cuidó que la secuestradora una vez que se haya ido del país no mencionara siquiera a Peña Nieto; pero lo hizo, y lo que quedó es la certeza de que todo fue negociado en París por el actual presidente socialista y el mexicano.
Los nombramientos en el gabinete de seguridad, donde Mondragón teje y desteje para sí mismo, con renuncias de quienes al ver el desorden y falta de planeación, mejor salen huyendo. Y claro, podrán controlar los medios pero no los muertos, que siguen creciendo y la nueva estrategia de seguridad nomás no llega, pero sí noticias de que funcionarios de la Subsecretaría mondragoniana se llena de hermandades y reprobados de exámenes de control y confianza.
En estos días, desde el PRI, el mudo Pedro Joaquín Coldwell abre la boca, lo mismo que varios “dirigentes” priístas para anticipar que habrá reforma fiscal con IVA a alimentos y medicinas, o que se reformará Pemex para abrirlo a capitales privados.
¿Alguien en su sano juicio habrá dado cuenta a Peña Nieto de que estas metidas de pata le dan aire puro a su principal oponente?
¿Quién entonces desde el PRI ama tanto a López Obrador para mantenerlo vivo y con mucho oxígeno para dar lata mucho rato?
Claro, el político tabasqueño es una cucha cuerera y difícilmente va a caer en la trampa de quienes pretenden utilizarlo como factor de presión o desestabilización al régimen peñista. Digo, no es Guadarrama ni mucho menos alguien que se deje engatusar por la labia beltronista.
Por ahora, las dudas crecen y no sabemos de dónde van a salir las próximas cajeteadas que por ahora ponen obstáculos a la viabilidad del Pacto por México y, lo más interesante, ya abrieron la posibilidad de una alianza PAN-PRD y otros partidos en Baja California, a la espera de que el beltronista Fernando Castro Trenti rompa con el PRI para ser su candidato. Y si tienen éxito, vendrán más alianzas de este tipo para “frenar” al PRI de Peña Nieto, no a los otros PRIs, ojo.

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