martes, 26 de febrero de 2013


Ciudad Perdida
Orozco se aferra al cargo
Postura oficial, posible solución
Otro conflicto en puerta
Miguel Ángel Velázquez
T
odo parece indicar que con el pretexto de la autonomía, y apoyada en una cadena inmensa de patrañas, la depuesta rectora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Esther Orozco, decidió convertirse en dueña de la institución educativa, y sin importar su imposibilidad de gobernar la UACM en un ambiente que permita una vida académica propicia para su desarrollo, pretende poner de rodillas a la institución, como puro alimento a su ego.
Y no sólo eso: en el intento trata de doblegar también a quienes desde el gobierno han tratado de conseguir una salida exitosa al conflicto que vive esa escuela casi desde la llegada de Orozco al centro escolar. Hay que recordar, porque la desmemoria es madre de los engaños, que fueron tanto los miembros del grupo que ganó la elección de consejeros en la UACM, al que desconoció la rectora, como los que están de su parte, quienes pidieron, y aceptaron, que fueran tanto el gobierno de la ciudad como la Asamblea Legislativa y la Comisión de Derechos Humanos los que formaran un grupo que propusiera salidas al conflicto.
La misma rectora acudió a las mesas de diálogo que se dieron en la Casa Lamm, donde las partes tomaron acuerdos a partir de la coadyuvancia de esos organismos, aunque después, como ya se ha dicho, la señora Orozco se negó a reconocerlos.
Hasta donde se sabe, hoy ese mismo grupo coadyuvante definirá su postura respecto del problema, cosa de la mayor importancia porque en caso de que los organismos decidan reconocer al grupo que triunfó en la elección, es decir, los que depusieron a la rectora, el siguiente paso será, y con premura, la elección de un nuevo rector, que tendría que comenzar funciones de inmediato.
Según fuentes del gobierno de la ciudad, en varias ocasiones se ha buscado un arreglo con la señora Orozco, pero cada intento ha sido infructuoso, dado que Orozco se niega a plantear algún acuerdo que no obre en su favor, es decir, no cede frente a ninguna de las opciones que le ha presentado el Gobierno del DF.
Por ello, es muy discutible eso de las constantes peticiones de respeto a la autonomía de la UACM en los términos en que se ha planteado su violación. Las partes involucradas, tanto la CDHDF como la ALDF y el mismo secretario de Gobierno, Héctor Serrano –quien ha conducido las pláticas–, actuaron porque se les pidió y nunca con el afán de burlar las leyes universitarias.
Pero aparte de eso, un reconocimiento, ahora desde el ámbito gubernamental y de la CDHDF, al grupo ganador de la elección para consejeros en esa casa de estudios dejaría a la señora Orozco sin materia de trabajo, por decirlo de alguna manera, ya que el presupuesto que autoriza la ALDF se tendría que dar a quien reconociera el consejo universitario que va en contra de Orozco.
Esta situación tal vez pondría punto final al conflicto, y las cosas se encaminarían a retomar la normalidad académica, que tanta falta hace a esa casa de estudios. La pelota, como se ve, está en manos del grupo de coadyuvancia; los notables, les llamaron, tienen la difícil tarea de hallar, como dijimos, un punto final al conflicto.
Por lo pronto, en la UACM ya se vive otro conflicto, que se imbricaría al que ya se vive. El sindicato de la escuela podría empezar una huelga el primer día del mes que viene, en caso de que no se llegue a un acuerdo entre la administración de la UACM y sus trabajadores, lo que puede complicar aún más este asunto. Ya veremos.
De pasadita
Podrán ir y venir dichos en el asunto de la delegación Coyoacán, pero de que la administración de Mauricio Toledo es un desastre, eso nadie lo duda. Ojo con eso.

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