jueves, 28 de febrero de 2013


La pregunta para Marcelo sería, repito, ¿por qué él no apoya, por ser de mucho mayor calado, el liderazgo de AMLO? 
Marcelo Ebrard reaparece en Chiapas representando a las cúpulas del PRD jaladas por el PRIAN al "pacto por México" avalando políticas de Estado que han probado ser adversas para la economía interna de la nación. Y lo constata el ex regente justo en Chiapas, donde Juan Sabines de su PRD, dejó tan mal o igual las cosas.  
Anuncia que planea "recorrer el país".  
El recorrido habrá de ser auspiciado por alguien, ya que él, no recibe el generoso apoyo del pueblo para luchar en pos de sus derechos. No le confía. 
Pero tampoco lo necesitaría, si lo apoyase la misma inercia gubernamental que maneja los hilos del aparato actual. 
La "mano negra" que probablemente prometió a Marcelo apoyo en el 2018 a cambio de que en 2012 cumpliera con la subsecuente consecuencia de acciones a favor del encumbre de Peña.  
No obstante, ahora Ebrard convoca al rechazo de las reformas energéticas y del incremento al IVA en alimentos y medicinas.  Pregona "la urgencia de la unión de los progresistas" contra estas medidas. Pero él, se queda con el PRD, da la espalda a MoReNa, el movimiento donde ya se han cohesionado las fuerzas opositoras políticas y civiles del país.  
He aquí la incongruencia. 
Pareciera lo utiliza el aparato que lo auspicia, para presuntamente hacer sombra a  AMLO/MoReNa con su misma prédica. Para dividir. Pero los progresistas se han ido separando en masa de sus partidos políticos uniéndose al movimiento de regeneración nacional acción que se irá incrementando hacia el 2018. 
La pregunta para Marcelo sería, repito, ¿por qué él no apoya, por ser de mucho mayor calado, el liderazgo de AMLO?  
Eso es lo que en verdad correspondería para cooperar y reforzar la lucha de la causa progresista. 

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