Por Polimnia Romana
13 de Julio, 2009 - 00:00
Las personas que se resistieron a votar por una opción distinta o que anularon su voto, de alguna manera, están avalando el incremento de la violencia, el nulo crecimiento económico, la corrupción y la impunidad que tanto daño le están haciendo a la población y al país. Su apatía permitirá que la derecha avance en su ambición y trastoque el último reducto de paz social que nos queda. No es posible que comandos armados actúen contra las fuerzas policíacas sin impedimento alguno, y que salgan librados de los enfrentamientos como si nada, sembrando a su paso muerte e incertidumbre en la población civil. Si alguien de verdad piensa que esta guerra que emprendió Calderón va a solucionar el tráfico de drogas y las acciones del crimen organizado, está totalmente equivocado. Estamos en un estado de indefensión absoluta. Nadie está a salvo, incluso los que siguen apoyando la estrategia equivocada. El único camino para combatir esta ola de violencia es contrarrestar las acciones que la desataron. Con verdaderas oportunidades de estudio para los jóvenes, de empleo para los adultos, de bienestar para las familias y de justicia para todos.
De qué sirve capturar a delincuentes que luego son liberados de la cárcel. De que sirve aterrorizar a la población con militares por todos lados si estos no logran detener las acciones criminales y violan los derechos humanos de la gente con ese pretexto, y además no reciben castigo alguno por hacerlo. Independientemente de la corrupción, de la impunidad y de la crisis económica que se incrementaron con los gobiernos prianistas, la inseguridad de los mexicanos es en estos momentos una tarea primordial. Hay un río revuelto del que nadie saldrá librado si no se detiene ya la absurda guerra de Calderón.
Todas las mentiras que divulgan los medios van encaminadas a hacernos creer que las capturas y decomisos son efectivos, pero vivimos, muchos en carne propia, que sólo se trata de mentiras ruines y peligrosas. Tenemos que comportarnos como ciudadanos responsables y dejar de pensar que todo es miel sobre hojuelas y que el PRI nos viene a salvar.Es nuestra obligación informarnos y actuar. Nadie lo va a hacer por nosotros.
Quedan 3 largos años para meditar el error de anular el voto o canjearlo por mercancías efímeras que no resuelven nuestra situación.Lo ha dicho muchas veces Andrés Manuel, el pueblo no quiere limosnas, exige justicia.Empecemos a solidarizarnos con las causas justas, como el reclamo de los padres de Hermosillo que perdieron a sus hijos en un incendio provocado por la irresponsabilidad de funcionarios y parientes.
Sumémonos a los que luchan por una patria mejor. El ejemplo de Iztapalapa es enriquecedor, el pueblo unido y organizado no necesita de la violencia para que se haga justicia
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