22 de Octubre, 2009
PRI y PAN ya tienen a salvo a los verdaderos privilegiados del sistema: el sector financiero gubernamental, el Poder Judicial, los grandes empresarios, los altos funcionarios — delincuentes de cuello blanco -, las televisoras, especialmente TELEVISA, las trasnacionales, los monopolios, los líderes corruptos y hasta la misma Presidencia tendrán asegurada la papa y las prebendas que les otorga su adhesión y complicidad con la derecha.
Los campesinos, maestros, trabajadores, profesionistas independientes, pequeñas y medianas industrias, jóvenes excluidos de la educación media y superior, ancianos y pueblo desempleado cargarán con el boquete financiero provocado por la ineptitud del gobierno usurpador y sus antecesores.
Aquí no pasa nada, los legisladores prianistas se lavarán las manos de lo que ocasione su votación amañada a favor de incrementar impuestos y pagos de bienes y servicios. Ya tienen a los medios de comunicación preparados para culpar a la oposición de cualquier disturbio, en caso de que la gente se niegue a aceptar esta imposición avalada por sus “representantes” en las Cámaras.
Nunca antes hubo tanto descaro y cinismo al argumentar el golpe que le darán a la población para repartirse el pastel, por cierto un pastel desinflado y mal horneado.
Ya no es posible que los mexicanos soportemos estas injusticias. Yo soy la primera en oponerme a la violencia y coincido en que la lucha por la transformación del país debe ser pacífica pero también reconozco que las medidas que están tomando PRI y PAN son provocadoras, hieren, no sólo los bolsillos vacíos de la gente sino su dignidad como personas.
La gente puede soportar la pobreza pero no la burla, y eso es lo que han hecho los legisladores prianistas, burlarse del pueblo y decidir por él.
El Frente Amplio Progresista empieza a mostrar unidad.
Los amigos, familiares y conocidos tocan los temas políticos en sus conversaciones, los signos de admiración se ven en mensajes y correos electrónicos, la conciencia dormida se despierta ante el anuncio de que el año entrante habrá más carestía, más pobreza, más desempleo y más delincuencia.
La necesidad de organizarnos para luchar contra la derecha se hace evidente.
Nosotros también estamos a salvo mientras mantengamos viva la esperanza.
Yo sí
Anónimo
on Jue, 10/22/2009 - 07:19
Soy de las personas que conservan la esperanza. En este remolino de contradicciones el único que conserva la congruencia sigue siendo Andrés Manuel López Obrador, quien se niega a continuar con el modelo económico que no funciona. Sin la eliminación de los privilegios fiscales de unos cuantos y el recorte al gasto corriente que se va a los bolsillos de funcionarios corruptos las cosas no mejorarán. El despilfarro en la guerra absurda de Calderón podría haberse usado en la construcción de las refinerías que propuso López Obrador y en el apoyo al campo abandonado desde hace muchos años. Tarde o temprano llegaremos a la puerta de salida. Ojalá no falte tanto.
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