Un premio por escribir?
Es una desazón generalizada. México no es un país de lectores, sentencian.
Entonces, la SEP, Televisa, el SNTE y demás, emprenden campañas invitando a los mexicanos a leer y a promover la lectura. Por el bombardeo publicitario y mediático, podemos afirmar que es un énfasis desmedido, pero nunca suficiente, enfocado a que usted, estimado lector, tome un libro, pero tenga cuidado, porque desde las élites académicas y culturales le dirán a usted qué texto cuenta como “lectura” y qué otro puede usted usar para envolver la cristalería o limpiar los vidrios de su casa[i].
¿Y por qué no hay el mismo énfasis en la escritura?
Leer, dice Freire, no es solamente interpretar lo que se lee, como afirman los nuevos planes y programas de estudio basados en competencias, sino transformar el mundo propio a partir de esas nuevas construcciones, estructuras y saberes movilizados a través de las otras miradas que nos ofrece un texto.
En ese orden de ideas, leer y escribir forman parte de un mismo proceso de apropiación y transformación del mundo.
Como profesora, eso aprendí, entre otras cosas, cuando leí por primera vez a Gregorio Hernández Zamora[ii].
“Algo que generalmente se pierde de vista, especialmente por los académicos más exigentes en cuestión de reglas y convenciones de escritura, es que el acceso a las formas académicas de la lengua hablada y escrita es fundamental para los “sin voz”, pues representan un poder expresivo capaz de apoyar no sólo su éxito escolar sino ejercer una ciudadanía plena, con voz propia en situaciones pública”
Me desconcierta, pero no me sorprende, que existan tan pocos docentes en México que escriban en aras de comprender e interpretar la realidad desde el ámbito laboral, familiar, político, sindical…y es que no son momentos fáciles para los profesores mexicanos. Escribir, entonces, no es un acto inocente, pero tampoco debería ser un privilegio de pocos. Como dice Marguerite Duras: «Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos.»
Para los profesores mexicanos,los ascensos dependen de un sindicato que, como el ouroboros, se come a sí mismo, porque la lealtad que exigen a los agremiados que gritan la porra más fuerte, no admite el uso de la razón, de la franca retroalimentación y ya no digamos la más leve crítica a un SNTE que se devora a sí mismo en medio de la autocomplacencia.
Las voces críticas no solamente son acalladas, sino enviadas convenientemente a la Siberia magisterial, donde el silencio las consume…excepto que ellas mismas construyan, como dice Hernández, su propia voz.
La historia demuestra, dice Greg, que lo primero que el pueblo conquistador destruye, además de la dignidad y la voluntad de los pueblos, es todo aquel registro escrito que le pueda recordar quién es y de dónde viene al pueblo conquistado. La identidad de los pueblos sometidos es un proceso muy complejo que, como en el caso de México ha sido analizado desde Paz hasta Castañeda. Se dice que una de las razones por las cuales el pueblo Judío es tan único, tan resistente, tan admirable, es porque guarda celosamente los registros de su historia de manera escrita. Ellos tienen memoria propia. No hay nadie que, como dice la escritora Chimamanda Adichie, les diga: “en segundo lugar….” Ellos saben bien quiénes fueron, quienes son, dónde están y hacia dónde van.
Por eso, escribir empodera al sujeto y lo hace capaz de encontrar estrategias y rutas alternativas para cualquier situación que esté enfrentando. Solamente leer nos reduce a meros consumidores, escribir es apropiarse de las múltiples lecturas que es capaz de realizar un sujeto en aras de comprender y transformar su realidad.
Por escribir, estimado lector, he sido galardonada con un premio que constituye en sí mismo un oxímoron.
Soy , según el CIVE, acreedora al reconocimiento a la labor del maestro veracruzano, por los artículos que he escrito en SDPnoticias[iii]. Sin embargo, yo tengo mucho más que contar.
Soy una docente jarocha que se enfrentó a un presidente municipal corrupto y al textoservidor por excelencia de estos lares, mientras construía aulas, canchas y baños para una comunidad donde la mayoría vende sin pudor ni ley el voto al mejor postor.
Estoy vetada en la dirección federal de primarias para tomar cursos en Xalapa, porque a través de mis escritos he denunciado la simulación que existe en cuanto a la capacitación en cascada que la SEV proporciona a los docentes. He sido censurada por el director de primarias federales por “atacar a Juanito” (¿?) el líder moral de los docentes en Veracruz.
Y ahora, me dan un premio… ¿no se habrán equivocado de persona?
Aquí, en Veracruz, algunas delegadas de la SEV , regidoras y secretarios generales de las delegaciones regionales, han obtenido el puesto a gritos, pero de adulación, de cariño, de loas a quien ostenta el poder, aunque en privado se destroce lo que se alaba en público.
Por otro lado, no encajo en el estándar de lo que la SEP y mucho menos del SNTE, consideran “un buen maestro”. Hoy, “ser un buen docente” no es estudiar, ni prepararse, ni construir aulas, mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias o apoyar a los compañeros docentes, sino callar, obedecer y voltear la mirada ante la simulación, la corrupción y la transa.
Así las cosas.
¿Usted qué opina, estimado lector?

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