¿Cruzada contra el hambre?
El PRI y todo lo malo que representa se empeña en la vacuidad de sus propuestas. Ahora, ya como beneficiario de la corrupción institucionalizada, sus gobiernos y sus programas representan la continuidad de acentuar la pobreza y la desigualdad, siempre lo han sido.
Ahora, como en el sexenio de Salinas de Gortari, ponen en marcha una serie de acciones de burda asistencia social, para legitimar lo que no lograron en las elecciones, como si se tratara de sólo hacer llegar alimentos a las poblaciones más pauperizadas, precisamente por esas acciones que imponen a cambio de lealtades y clientela electoral, que es una de las lacras históricas de la política que tiene sumido al país en una crisis de representatividad y en una farsa democrática detrás de la cual están las más vergonzosas prácticas de manipulación y lucro con la necesidad más cruda de la población.
El pueblo de México no merece solo migajas, y menos de quienes alimentan esa cultura política podrida y clientelar.
Miguel A. Jauregui Montes de Oca
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