miércoles, 23 de enero de 2013


Parquímetros...¿Negocio de los Ebrard?

JANE DE LA SELVAmar 22 de enero de 2013
El instinto selvático nos ha permitido intuir durante el paso de la historia reciente que Marcelo Ebrard, al igual que Rosario Robles o Dolores Padierna, fallan a la gente, portando bandera de progresistas de izquierda mientras que tras dicha apariencia maquilan sus intereses particulares bajo la luz de los proyectos fácticos de nación que hemos padecido. Individuos oportunistas, de ética blanda, que bien podrían servir a intereses particulares gracias a sus posiciones de poder.

En el caso del señor Ebrard, quien fracasó a pesar de los esfuerzos turbios del PRD Chucho por encumbrarlo a como diera lugar en la candidatura presidencial 2012 de los partidos de izquierda, podría haber utilizado el tráfico de influencias a favor de su familia directa en la época aquella que trabajaba bajo las órdenes del gobierno de Carlos Salinas y Manuel Camacho.

Escuchemos lo escrito por una lectora del periódico El Universal, bajo una columna critica sobre las andanzas actuales de estos personajes que rinden pleitesía al gobierno impuesto de EPN:

 "...De la Padierna no me extraña nada, así es ese grupo denominado IDN. Se vende al mejor postor, son mercenarios y parásitos sociales. En cuanto al problema en el DF de las grúas levantando los autos frente a los parquímetros, son estos operadores unos buitres. El control de dicho asunto lo sigue teniendo Marcelo Ebrard, puesto que es una concesión que le "regaló" Camacho Solís desde hace un par de décadas a él y a sus hermanos, al igual que los parquímetros, estacionamientos y otras monerías, que sin trabajar, sin mover un dedo, les dejan millonadas. Tengo prueba de lo que digo, si no, hay que preguntarle a la familia Sarquíz, de cómo fue que los despojaron de sus concesiones...".

También habrá que preguntar a Marcelo, porque esto opaca su posibilidad de destacar o figurar en el futuro político que pretende. La inteligencia de una persona, sin duda, no siempre va de la mano con la integridad. Ni hablar. 

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