domingo, 15 de noviembre de 2009

AMLO y Beltrones--Federico Berrueto--((Perrueto Porrin diciendo mentiras a medias yen contra del pueblo agraviado))

AMLO y Beltrones
Federico Berrueto
Federico Berrueto

2009-11-15•Al Frente

López Obrador y el senador Beltrones comparten y difieren en cuestiones fundamentales. Ambos anhelan la Presidencia; los dos ven en Peña Nieto el adversario a vencer y, por lo mismo, hacen todo para derrotarlo. Sin embargo, las diferencias son contundentes: AMLO lo combate de frente y, desde ahora, le trata como adversario; Beltrones dice ser su amigo y le ataca por debajo de la mesa.

Las dificultades de cada uno en su cometido están en su propio partido, mucho mayores las de Beltrones. Ambos fueron derrotados por Calderón; el primero, cerradamente en una elección cuestionada por el intervencionismo y la parcialidad del presidente Fox. El senador fue coordinador de la campaña presidencial de Madrazo; apañarse la candidatura les resultó un mal cálculo. Los gobernadores del PRI y la profesora Gordillo nada hicieron por Roberto Madrazo, quien ahora los acusa de traición.

AMLO está en su peor momento. Juanito, las elecciones de Tabasco y el SME han sido derrotas consecutivas en cuatro meses. Hechos que ponen en entredicho al líder y al movimiento; el mandato moral quedó en duda. AMLO manda en Iztapalapa, pero la solución auténtica no fueron los votos, sino Ebrard. La derrota en Tabasco fue por las malas cuentas de la gente de López Obrador; pudo haber ganado al PRI la capital, pero el pésimo gobierno en Cárdenas, Nacajuca, Macuspana y muchos otros lugares, además de la mala dirección política del hermano, impidieron que un buen candidato triunfara. Es inaudito que López Obrador le haya dado su aval al SME; son millones los testigos de la venalidad y prepotencia del avalado. El maniqueísmo se vuelve insostenible: los que estén conmigo, bien, buenos y absueltos; los de enfrente, sobre todo, mis críticos, instrumentos de la mafia, los enemigos del pueblo bueno.

Efectivamente, López Obrador combate de frente, da la cara y sus palabras no requieren interpretación. No son sus ofensas al presidente Calderón, a Peña Nieto o adversarios lo que le dañan. Ante los suyos es acto de afirmación de fe y vida eterna, palabras que los exégetas reproducen en los diarios, la calle, los panfletos y la red. Indigna, pero es una forma legítima de hacer política. Es para sorprender la resistencia vuelta persistencia a lo largo del tiempo; tres años han pasado después de la elección, cuando menos una tercera parte de los ciudadanos del centro del país permanecen en el lopezobradorismo.

Beltrones es lo opuesto. Engolosinado con el poder que le cedió el presidente Calderón, ahora, ya en desgracia, habla de hacer realidad reformas que meses antes negó. Los problemas del país se deben al reinado Madrazo/Beltrones. El fracaso político del PAN en el poder se entiende por la perfidia de los asociados que escogieron. Lo más que ha logrado el PAN —la reforma del ISSSTE y la aprobación de la Ley de Ingresos— se dio con otros interlocutores. Es una paradoja que el encumbramiento de Beltrones devenga del peor resultado electoral del PRI; su debacle fue la elección del pasado 5 de julio; pretendió manipular al Senado para confrontar a Peña, asignándole el costo político por los impuestos, su derrota fue total y definitoria, en lo que la política permite verlo así. Dieciocho años sin encarar al electorado, todo de gorra; en 2006 tuvo que regalar al PVEM 6.5% de los pocos votos, para eludir el veto de Bours y así ser senador por la vía plurinominal. En la misma vena, ahora anhela y promueve el cambio en la Constitución para ser, al menos, jefe de Gabinete.

Sin los diputados a modo, a Manlio se la acabó su margen de engaño e intimidación, sus dos grandes recursos. Ahora desde muchos frentes promueve el pleito de Peña con Beatriz Paredes. El pretendido estadista devino en directivo de la defenestrada Dirección Federal de Seguridad, su lugar de origen. En el anhelo de revancha, a través de terceros envía mensajes amenazantes de dar a conocer grabaciones telefónicas de gobernadores y legisladores acordando el aumento de impuestos, incidente que hace recordar a Elba de Troya. En la circunstancia, juego obvio y riesgoso: el espionaje está penado.

Los tiempos sucesorios, como ha sucedido siempre, no atienden de formalidades. La lucha política puede ser abierta como la de AMLO o encubierta, como la de Beltrones. El enemigo a vencer, Peña, resiste y es evidente que aprendió del desenlace de hace cuatro años. AMLO y Beltrones, uno el del maniqueísmo propio de la soberbia moral, pobre, pero rico en coraje, determinación y proyecto; el otro, uno más de los políticos sobradamente enriquecidos, el del pragmatismo autoritario, habilidad tan apreciada y aclamada por el sentido común del pasado no democrático.

fberruetop@gmail.com

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