19 de Noviembre, 2009
Unos cuantos millones de pesos que el gobierno de Oaxaca destinó a promover la imagen del gobernador Ulises Ruiz, con motivo de su informe de gobierno, fueron suficientes para propagar mentiras que ya nadie cree.
Después de recorrer los municipios más pobres de Oaxaca y ver la realidad en la que viven sus habitantes; la falta de carreteras, de servicios, de apoyo al campo, y el abandono total en el que se encuentran, los spots que hablan del progreso y la tranquilidad del estado, así como de la honorabilidad de Ulises Ruiz son un insulto a la razón.
Me asombra que los “periodistas” que se prestaron al juego, como José Cárdenas, pongan en entredicho su credibilidad y no sean capaces de cuestionar ante las cámaras a un ser tan despreciable como Ulises Ruiz, que ha dilapidado el dinero en la manipulación del voto para que el PRI siga destruyendo a uno de los estados más rico en recursos naturales, arte y cultura.
Nada se dijo de la terrible represión contra los luchadores sociales, de los desaparecidos y asesinados por órdenes de Ulises Ruiz. Nada se habló sobre el repudio que la gente le tiene. Y mucho menos se mencionaron los testimonios y quejas que Andrés Manuel López Obrador ha recogido durante sus giras por los municipios autónomos. Pero el hecho de que no se hable de la realidad no significa que no exista. La pobreza que duele y la opresión que mata prevalecen por todo el estado.
Eso es lo que hace la tele en este país, divulgar mentiras y tapar el sol con un dedo, para eso les paga el gobierno con el dinero que debería ocupar en mejorar las condiciones de vida de la población y en crear la infraestructura necesaria para salir del estancamiento, el dinero que debería destinar a mejorar la educación, promover la investigación y apoyar la industria nacional y el campo.
Estos políticos corruptos y estos empresarios voraces no alcanzan a entender que México se nos va de las manos. Tampoco son capaces de reflexionar que su paso por este mundo es efímero y no les alcanzará la vida para derrochar todo el dinero que acaparan entre sus manos, dinero que nos les pertenece.
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