
Entre el rancho de Tlajomulco, Jalisco, en aquel 2004, y el lienzo charro de Constituyentes, este 2010, hay quienes empiezan a encontrar paralelismos. En el municipio jalisciense, sin avisarle al presidente Fox, Calderón, entonces secretario de Energía, se organizó, dos años antes de la sucesión del 2006, una comida-destape para la Presidencia; el domingo en la capital del país, a escasos dos kilómetros de Los Pinos y con el pretexto de su cumpleaños, el senador Santiago Creel también “destapó” sus aspiraciones en una comida.
¿Puede ser Creel el nuevo rebelde del panismo que, igual que Calderón en su momento, le arrebate la candidatura presidencial al presidente en turno? Esa es la apuesta del senador que ha decidido desafiar al grupo gobernante. Pero entre ambos personajes hay marcadas diferencias: ni Creel es Calderón, ni Calderón es Fox. Y sin embargo, ante la pequeñez de los calderonistas y la ausencia de un precandidato fuerte ligado al presidente, la figura de Creel gana terreno en el ánimo de los panistas y se mantiene como el político de Acción Nacional mejor posicionado en las encuestas rumbo al 2012.
Igual que en Tlajomulco, en su momento, el domingo tampoco hubo grandes personajes ni nombres. Eso sí, a la charreada de Creel acudieron más de 2 mil personas, mientras que en aquella comida organizada por Francisco Ramírez Acuña para Calderón apenas pasaban los 400 invitados. En aquel 2004 los panistas de renombre tenían miedo de apoyar a un candidato que no fuera el del presidente; hoy también.
Las intenciones de la comida afloraron rápido; entre manganas y pasos de la muerte, surgieron los primeros gritos de ¡Santiago presidente! Vino luego el “videodestape” con una serie de imágenes proyectadas sobre la historia del senador, su vida, su familia y su trayectoria política. Acto seguido, ante la ausencia de Madero, el líder panista que primero dijo a los aspirantes “¡destápense!”, luego censuró a los “destapados”, el propio Creel, vestido como charro “totalmente Palacio”, se apuntó: “¡Estoy listo!”, dijo.
Entre los panistas que fueron a apoyar el destape llamó la atención la presencia de Fedérico Döring, calderonista de hueso colorado que ahora busca hacer mancuerna con Creel por el DF; también acudió una prima de Margarita Zavala, de apellidos Torres Ibarrola, y la diputada Silvia Pérez Cevallos, también cercana a la primera dama. Priscila Vera, directora del Imjuve, también calderonista muy cercana a Mariana Gómez del Campo, también estuvo en la comida igual que el director de Liconsa, Jesús Galván, y el senador del PVEM Manuel Velasco.
Así arrancó Creel, que en los concentrados de distintas encuestas aparece con promedios de intención de voto que van del 14% al 16%, muy arriba de cualquiera de los calderonistas que se mencionan, sea Ernesto Cordero o Alonso Lujambio. ¿Le alcanzará a Creel para imponerse al presidente Calderón? Ya una vez lo tuvo todo a su favor y no pudo ser candidato presidencial, ¿hoy que lo tiene todo en contra podrá?
NOTAS INDISCRETAS… Detrás del escándalo de los sobrecargos de Aeroméxico que fueron detenidos con 140 kilos de cocaína en el aeropuerto de Barajas en Madrid se asoma el nombre de la empresa encargada de la seguridad del Aeropuerto de la Ciudad de México. Eulen es el nombre de la compañía, curiosamente española, a la que se le concesionó la seguridad. En el sexenio de Fox se les otorgó esa extraña concesión, que no se ve en muchos países, donde la seguridad aeroportuaria está a cargo de las autoridades como un tema de seguridad nacional. El secretario Molinar ha dicho que en este tráfico de estupefacientes “hubo complicidad de adentro”, ¿estará pensando en Eulen...? Se baten los dados. ¿Serpiente o escalera?
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