domingo, 12 de diciembre de 2010

TRASCENDIO

Que vaya demostración de poderío, económico, dieron ayer los gobernadores del PRI.

Prácticamente todos llegaron al aeropuerto de Toluca en aviones privados. Ahí abordaron helicópteros que los llevaron a un terreno, desde donde salían camionetas que los depositaban, al fin, en… ¡la fiesta!

La fiesta navideña, claro, que ofreció el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto. ¿De a cómo será la cuenta nada más de combustible… para ir a una “comida de cuates”?

Que Peña Nieto tuvo edecanes de lujo en el convivio navideño de ayer: los mismísimos integrantes de su gabinete, encargados de dejar en la puerta de la fiesta a los invitados de toda la república… priista.

Y es que por los rumbos de Toluca-Atlacomulco todavía hay clases.

Que, por cierto, cualquier posible duda que hubiera se disipó ayer en Toluca. Después del anfitrión Peña Nieto, el más solicitado y abrazado fue, que ni que, el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira.

La reunión del Consejo Político Nacional el lunes en Pachuca, para determinar las bases del proceso para renovar la dirigencia nacional, será mero formalismo. Ese arroz está más que cocido.

Que hablando de festejos navideños, la que seguramente estará cargada de simbolismos será la cena del lunes de los diputados del PAN.

En la lista de invitados figuran los gobernadores panistas, los secretarios de Estado y, faltaba más, el presidente Calderón, invitado de honor.

¿En dónde sentarán al “apedreado” Roberto Gil? ¿Y a la ratificada coordinadora Josefina Vázquez Mota? ¿Y al otrora compadrazo Francisco Ramírez Acuña?

Que, hablando de simbolismos, los diputados del PRD respaldaron a los del PRI para que el mismo martes se finiquite el juicio de procedencia contra el michoacano Julio César Godoy.

Como el periodo termina el miércoles, no quieren que ese día se junte un desafuero con los abrazos navideños.

Así es que aparte de los guajolotes, el diputado Godoy también morirá la víspera.

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