domingo, 18 de octubre de 2009

Y que nos apagan la luz

Emma Díaz Ruiz
Hay toda una serie de antecedentes a lo que parece un golpe repentino y fugaz contra la paraestatal Luz y Fuerza del Centro. En primer lugar, la reforma energética fallida que Felipe Calderón intentó pasar sin leer por el Congreso de la Unión, la que se tuvo que partir en asuntos particulares en cuanto a leyes de arrendamientos, adquisiciones y contratos para ampliar la participación de empresas ajenas a la paraestatal. Durante las discusiones en el Congreso, se puso así mismo de relieve la privatización silenciosa de la industria eléctrica nacional que compra energía a generadores privados y, en casos extremos como el de Tabasco, ha llegado al absurdo de provocar la inundación de toda una ciudad para no generar la energía que justificaría que no se compre a privados.

Por otra parte, los recortes al subsidio del consumo doméstico en lo que va del sexenio han sido evidentes en todo el país, de manera que se han llevado a cabo jornadas de protesta en diversos estados de la República. Para estas cuestiones, la CFE es más “blandita” al aceptar las modificaciones, mientras que Luz y Fuerza y el SME han buscado informar a la ciudadanía acerca de esto y oponer resistencia.

Mientras que el consumo industrial está fuertemente subsidiado y las exenciones fiscales para las grandes empresas han resultado mortales para las finanzas públicas, la política fiscal busca gravar el consumo en alimentos y medicinas, recortar subsidios y cancelar los derechos conquistados por los trabajadores en todos los órdenes. Desde las reformas a los regímenes de pensiones para la jubilación, el IETU y demás políticas nacionales impulsadas por el equipo en el gobierno federal, la tendencia a perjudicar a la pequeña y mediana empresa y a los trabajadores, es directamente proporcional a la tendencia también a privilegiar a las grandes empresas y aumentar el gasto ocioso de la alta burocracia.

En los medios de comunicación electrónicos, el discurso oficial está orientado hacia el repudio contra los privilegios logrados por el gremio de los electricistas en el centro del país, dejando moralmente intocables los incontables privilegios para los ex presidentes que gozan de pensiones “todo incluido” (hasta con personal del EMP como escolta y organizadores de parrandas), los sueldos de los ministros que mantenemos con un sueldo similar al de Barack Obama, los magistrados que gastan millones en renta de sedes alternas porque “no les gusta el rumbo” y la bonita costumbre que se tiene en las oficinas de gobierno, de rentarle las computadoras a Hildebrando, cuando sería muchísimo más barato comprar nuevas cada dos años. Todo eso está bien; los privilegios ridículos de quienes trabajan poco en el año y son altamente ineficientes. Pero para los trabajadores, ahí si no, tienen que cancelarse, y si no se puede de acuerdo a la Constitución, entonces como sea, “haiga sido como haiga sido”.

No, el problema no es tan simple como un sindicato “desmantelado”. Pasa por temas medulares de la vida del país como la privatización de los energéticos, la embestida contra los derechos laborales, el desempleo, el derecho a organización, y hasta los más pragmáticos; la funcionalidad del servicio. Como denuncia el Secretario del Exterior del SME, Fernando Amezcua, algunos trabajadores “extintos” han sido forzados a regresar a trabajar, pues aunque los trabajadores de CFE sean también electricistas, no conocen a fondo el sistema de LyFC para dar servicio y han provocado fallas eléctricas en todo el centro.

Pero mientras el problema de fondo sea enterrado debajo de los dimes y diretes de la vida sindical de los electricistas gracias a la “guía espiritual y mental” que con tanto gusto proveen los medios de comunicación electrónicos, y la ciudadanía siga permitiendo el atropello contra los trabajadores, gremio por gremio la economía también continuará colapsándose, sector por sector hasta que, del tejido social tan frágilmente sostenido el día de hoy, sólo quede una maraña de confusión y un montón de remordimientos.

Es más factible detener las injusticias que revertirlas.

emmadr@gmail.com
http://petatedeideas.blogspot.com/

No hay comentarios: