lunes, 23 de agosto de 2010

Bajo Reserva | Periodistas EL UNIVERSAL Empresarios, diálogo y frustración

Empresarios de los más gruesos calibres en el país dialogan. Los últimos acontecimientos los han estremecido. Plantean una doble o triple frustración: Que el crimen organizado avanza en el caldo de la impunidad; que la economía no enciende motores y que el Ejecutivo federal está concentrado en la guerra al narco. Industriales regios, los más activos en últimas fechas, discuten cómo recuperar lo que llaman “ciudades perdidas” (Juárez, la zona conurbada de Monterrey, Torreón, Gómez Palacio, Reynosa, etc.), y cómo enfrentar con recursos propios y de manera legal la extorsión, el robo armado y los secuestros. El crimen organizado se come sus ganancias y deprime la incipiente recuperación, dicen. El crecimiento de 7.6% entre abril y junio da por superada la recesión, pero la emergencia no ha pasado. Como explican los analistas de Concamin, el desempeño no compensa las caídas de 7.9 y 10% en los dos primeros trimestres de 2009 porque, además, la recuperación se alimenta del mercado externo. Si a eso se suma que la inseguridad casi ha desaparecido sectores completos (servicios y turismo en las ciudades fronterizas, por ejemplo), lo que se tiene en el norte, la zona más industrializada de México, es un desmoronamiento de la esperanza… Algo muy preocupante si se considera que ya caminamos el cierre del ciclo sexenal. Por eso, preocupados, los empresarios han instalado sus propias mesas. Y dialogan, dialogan.
Nada mal, Vicente Fox. Después de abrirse a favor de la legalización, ayer propuso diálogo con jóvenes implicados en el narco. Y ofrecerles algo mejor. En pocas palabras: menos balas, más labor social. Eso se ha sugerido al presidente Felipe Calderón. Pero no parece convencido: cerró la semana pidiendo más dinero para la guerra, y amenazando con impuestos. “Hay que conocer cuáles son las razones que eligieron para salir a jugarse la vida”, dijo Fox. “Quizá porque no tuvieron oportunidades del lado bueno de la vida”. Pues sí. Quizá no tuvieron lo que el actual Presidente prometió desde la campaña de 2006: un simple empleo.
Bajita la mano, los obispos y arzobispos del país ya salieron en defensa de Juan Sandoval Íñiguez (quien llamara “maricones y lesbianas” a los miembros de la comunidad gay y acusara de corruptos a los ministros de la Corte y al jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard). Y grupos de Jalisco, Guanajuato, DF y San Luis Potosí hacen marchas, plantones y “vallas humanas” como para decir: nos estamos preparando; hacemos músculo. ¿Y Gobernación? Ni una palabra.
Apunte final: La advertencia asusta. Viene del gobernador electo de Sinaloa, Mario López Valdés, Malova. Ayer dijo que los mandatarios están bajo amenaza del crimen. “Ya nos mataron a un candidato que iba a ser presidente; a un candidato a gobernador y a un alcalde. Falta poco para que maten a un gobernador”. Jesús Ortega, dirigente nacional del PRD, presentó el otro lado de la moneda: “Hay algunos gobernadores que aplican la política de dejar hacer y dejar pasar”. Gulp. Qué país.

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