Las voces que se oponen al derecho de las parejas del mismo sexo a adoptar niños y niñas –bajo el argumento del bienestar de éstos– o ignoran la literatura científica al respecto o la malinterpretan.
No existe trabajo empírico serio que demuestre que las parejas del mismo sexo son menos capaces que las heterosexuales para criar hijos. Mas aún, los reportes indican que los hijos se benefician de diversas maneras cuando las familias a las que pertenecen son reconocidas legalmente.
Con base en los estudios más serios –hay que reconocer que son aún incompletos–, las más importantes organizaciones de Estados Unidos relacionadas con el cuidado del bienestar infantil han emitido reportes en favor de los derechos de paternidad de las parejas del mismo sexo. La lista es larga, pero incluye a las academias estadunidenses de pediatría, de siquiatría y de siquiatría infantil y adolescente, así como a las asociaciones estadunidense y canadiense de sicología.
Ser mexicano y capitalino hoy es cuestión de orgullo. Nuestros legisladores superaron atavismos medievales, para hacer leyes no sólo contra la discriminación, sino en favor de la niñez y de la familia, en un sentido mas extenso, real y sano, que el que la jerarquía católica y las voces más conservadoras del país desean imponernos.
Desde Nueva York,
Gabriel Gasque
La Iglesia católica critica, pero discrimina, comenta
Me pregunto por qué hacer una comparación de niños con mascotas como los perros. Soy de las personas que crecieron en un ambiente católico, pero afortunadamente mis padres siempre estuvieron abiertos a la crítica.
Respeto toda creencia religiosa, pero es desagradable escuchar comentarios discriminatorios de quienes dicen preocuparse por construir un mundo mejor. El vocero de la arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, hizo la comparación referida y agregó que el derecho de los niños es tener padres normales; no creo que se den niños en adopción sin hacer pruebas sicológicas y económicas. ¿Acaso no se da cuenta de que llamar a un ser humano anormal es discriminación? Decir que hay gente que no pertenece a la naturaleza sólo porque no son como él (Valdemar) quisiera, sí es aberrante.
El vocero se preocupa porque los niños que pueden ser adoptados por parejas gays pueden ser discriminados por otros niños. Si hay niños que discriminan a otros por sus preferencias sexuales, ¿no es porque hay gente como ellos educándolos de esa manera, con ese tipo de ideas? Creo que el reto es crear un pensamiento de igualdad verdadera, donde se pueda vivir con crítica pero sin discriminación. Así habría mucho menos daños sicológicos en niños de diferentes religiones, costumbres, etnias y preferencias sexuales.
Estoy de acuerdo con Valdemar y Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las casas, cuando critican que la Corte no va al fondo de los asuntos que se le encomiendan; entonces creo que también la Iglesia debería ir al fondo de los asuntos que le preocupan y ver que las parejas gays son seres humanos en busca de derechos y la felicidad.
Juan Alberto Amador Cruz
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