miércoles, 4 de agosto de 2010

Ni golpe ni quirúrgico----- Polimnia Romana

Apenas en el mes de abril, Ismael El Mayo Zambada fue entrevistado por el periodista Julio Scherer, ni más ni menos que en la guarida del "capo".

¿A nadie le llamó la atención el abierto desafío que El Mayo Zambada hizo a la organización que representa el presidente del empleo y su declaración de guerra contra el narco?

A millones de mexicanos nos quedó muy claro que un capo puede moverse a su antojo por todo el territorio.

Pero a los medios de comunicación todo se les fue en críticas envidiosas al periodista y no en interpretar el claro mensaje del capo: LA GUERRA CONTRA EL NARCO ESTÁ PERDIDA.

El Mayo Zambada le explicó a Julio Scherer la razón por la cual no se puede acabar con el narco, ni en México ni en ninguna parte. Aquí sus palabras:

"Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser EJEMPLAR, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia pero al cabo de unos días vamos sabiendo que nada cambió...El problema del narco envuelve a millones. ¿Cómo dominarlos? En cuanto a los capos encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí": Ismael Zambada.

Después del "operativo quirúrgico" con el que supuestamente el Ejército acabó con Nacho Coronel, que no fue tan quirúrgico porque según la versión oficial 40 elementos no pudieron capturar a 2 personas, y mejor las eliminaron. Tampoco tenemos fotografías como las de Beltrán Leyva bañado en sangre y cubierto de billetes para comprobar lo quirúrgico de la operación realizada por las áreas de "inteligencia" del estado. En fin, decía que después de este "golpazo" al narcotráfico ya debe haber entrado en acción el grupo o grupos que sustituirán a Nacho Coronel, según lo que explicó El Mayo Zambada. ¿Quién sabe?

Lo que sí es un hecho probado es que después de un golpe militar contra los grupos delincuenciales la violencia se riega como pólvora, no sólo en los territorios afectados sino en otros que aparentemente estaban tranquilos.

El verdadero problema no es la muerte de un capo ni la detención de un sicario, sino la traición de quienes les ofrecen primero protección y luego los acribillan para seguir vendiendo una guerra que ya está perdida.

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