domingo, 27 de febrero de 2011

Ingeniero Cárdenas: AMLO no debe dirigir al PRD FEDERICO ARREOLA

Sorprendieron las declaraciones de Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del Partido de la Revolución Democrática. Ante la crisis de este instituto político, el ingeniero Cárdenas propuso que el nuevo dirigente del PRD, es decir, el sucesor de Jesús Ortega, sea Andrés Manuel López Obrador. Solo la llegada de AMLO a la presidencia perredista podría, en opinión de Cárdenas, resolver los problemas de división por los que atraviesa el llamado partido del sol azteca.



“Sería oportuno que se pusiera (al PRD) a disposición de Andrés Manuel, creo que esto nos resolvería todos los problemas”, dijo Cárdenas en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería en el evento de presentación de su libro Sobre mis pasos. El ingeniero Cárdenas sugirió buscar una figura en los estatutos del PRD que sea válida para que López Obrador pueda encabezarlo: “Para dejarlo todo planchadito y así se terminarían las confrontaciones dentro del partido… Si Andrés quisiera encargarse de la dirección del partido, podría resolverse el problema; yo creo que él podría hacerse cargo del partido, que él puede hacerse cargo de la designación de un candidato en el Estado de México, que es lo inmediato... y en 2012, del candidato presidencial”.



Cárdenas se equivoca. Tal como están las cosas en el PRD, ni López Obrador, a pesar de su innegable liderazgo, podría lograr la unidad. Es imposible por los gigantescos intereses que defienden los actuales dirigentes del perredismo, a saber: Jesús Ortega, Jesús Zambrano, Graco Ramírez, Guadalupe Acosta Naranjo, etcétera. Los chuchos, para consolidar sus posiciones en el Partido de la Revolución Democrática, que a final de cuentas significan para ellos poder y dinero, no han vacilado en aliarse con el PAN y con Felipe Calderón. Han ido tan lejos los mencionados líderes perredistas que, como le ocurre a todo aquel que entra en la mafia, ya no pueden echarse para atrás. Los chuchos sirven a Calderón y al PAN y eso es algo que no va a cambiar. Es decir, si se tomase en serio la propuesta de Cárdenas, serían los chuchos los que más lucharían, en lo político y en lo legal, contra la llegada de AMLO a la presidencia del PRD, lo que complicaría, y no resolvería, la división en las filas perredistas.



Andrés Manuel tendría que ser muy tonto para aceptar desgastarse, antes de las presidenciales de 2012, en la lucha por el control del PRD. Para López Obrador y sus seguidores este no es el momento para buscar recuperar el partido.



Hay otras dos razones por las cuales López Obrador no debe pensar en la presidencia del PRD:



La candidatura presidencial. Andrés Manuel, después de tantos años recorriendo el país, no puede salir a sus seguidores con la clásica de que “dijo mi mamá que siempre no”. El movimiento que encabeza, en el que no hay mayoría de perredistas, se sentiría traicionado si López Obrador renunciara a la candidatura en 2012 para jugar el papel de árbitro dentro de la izquierda. Es que, está claro, muy difícilmente un dirigente partidista podrá ser candidato presidencial.


La lealtad al PT y a Convergencia. El movimiento social (Morena) que ha construido López Obrador desde 2006 ha sido el producto del trabajo y el talento de mucha gente, desde luego empezado por el propio AMLO que lo ha dado todo por la causa en la que cree. Pero en esta tarea también han jugado un papel fundamental, y es justo recordarlo, dos partidos políticos que, a diferencia del PRD, jamás le dieron la espalda a AMLO. Me refiero al PT y a Convergencia que merecen, mucho más que el Partido de la Revolución Democrática, el apoyo de Andrés Manuel. Sería una deslealtad muy grande que AMLO se fuera a resolver los problemas que los chuchos crearon en el PRD abandonado al PT y a Convergencia.


Andrés Manuel López Obrador puede hacer una de tres cosas:



Ir a las presidenciales de 2012 como candidato del PT, de Convergencia y del PRD si los tres partidos, como es deseable, se ponen de acuerdo.


Ir a las presidenciales de 2012 como candidato del PT y de Convergencia si el PRD insiste en apoyar a otro candidato, con o sin alianza con el PAN.


Ir a las presidenciales de 2012 como candidato del PT si Convergencia decide que le conviene más seguir al PRD antiAMLO.


Ir a las presidenciales de 2012 como candidato de Convergencia si el PT opta por dar la espalda a López Obrador para ir con cualquier otra opción.


Ir a las presidenciales de 2012 sin partido si el PRD, el PT y Convergencia encuentran útil para sus ambiciones de poder dejar a AMLO y a su movimiento sin apoyo partidista.


En 2012 habrá en juego mucho más que los intereses y los enredos de los políticos tradicionales que dirigen a los partidos de izquierda. Lo importante no será ni siquiera la disputa por el poder en los términos de siempre, esto es, los de quitar a un grupo los controles políticos de la nación para entregarlos a otro, aunque todo siga igual, o quizá para garantizar que todo siga igual. Lo único relevante en 2012 será luchar para transformar verdaderamente a México, algo que se hará con o sin los partidos políticos de izquierda que suelen dar muestras de estar poco interesados en el cambio profundo que se necesita.

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