La visión que tiene el llamado líder moral del perredismo, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, sobre lo que pasa en el interior del partido que fundó, no es nada optimista. Simplemente tiene dudas de que a sus 21 años siga siendo democrático. Le pesan las luchas entre las diferentes tribus que buscan el poder. Dice, para todo aquel que quiera escucharlo, que “no sé si el PRD siga siendo democrático o disidente, yo lo que sí puedo decir, es que no veo disidencias dentro del Partido de la Revolución Democrática, veo confrontaciones que tienen por objeto un quítate tú para ponerme yo y no veo ninguna disidencia, no veo ninguna discusión ideológica ni programática”. El poder por el poder y eso no le gusta.
El martes pasado, el subsecretario de Gobernación, Roberto Gil Zuarth, tuvo una suerte de encerrona nada menos que con el presidente Felipe Calderón. El hecho desató una serie de especulaciones, sobre todo por la fama del funcionario de tener mano izquierda y de “llevarse bien” con líderes de la oposición. Pues el misterio está a punto de develarse, ya que cada día son más las voces que aseguran que el subsecretario dejará el encargo para volver a la Cámara de Diputados. Nos cuentan que tiene por encomienda ayudar a la coordinadora parlamentaria, Josefina Vázquez Mota, para sacar adelante el presupuesto para 2011. Josefina Vázquez Mota camina a paso veloz hacia la presidencia de la Junta de Coordinación Política y necesita refuerzos para enfrentar “la madre de todas las batallas legislativas”. Sacar avante la iniciativa presidencial en el contexto actual pondrá a prueba las habilidades del panismo representado en la Cámara baja y en Los Pinos, lo sabe.
Por cierto, diputados y senadores del PAN están muy atareados defendiendo la figura presidencial en las respectivas cámaras. En la de senadores, Santiago Creel Miranda, Fernando Elizondo Barragán y Alejandro Zapata Perogordo establecieron una suerte de “cabeza de playa” para fustigar a priístas y perredistas que critican la estrategia de Felipe Calderón Hinojosa en la lucha contra la delincuencia organizada. Los legisladores apuntan las baterías hacia los gobiernos estatales que, dicen, “han recibido infinidad de recursos económicos para el combate a la delincuencia y que no se han visto en los resultados”. En la de diputados, la batalla es otra: impedir que Calderón Hinojosa tenga que asistir personalmente al Congreso de la Unión para rendir su cuarto Informe de Gobierno. A ver cómo les va.
Apunte final. Hace dos años la llamada sociedad civil se movilizó por lo que entonces se consideraba una escala brutal de la inseguridad. De la movilización se pasó al acuerdo, a una serie de compromisos firmados por todos los órdenes de gobierno que asumieron el reto lanzado por el empresario Alejandro Martí de trabajar por un México más seguro. La frase acicate fue: “Si no pueden, renuncien”. 24 meses después, simplemente no han podido, ni renunciado. El primero de los 75 puntos-compromiso era precisamente depurar las corporaciones policiacas. El mismo Alejandro Martí dice hoy que “siguen coludiéndose policías con delincuentes, secuestradores, narcotraficantes y, en suma, la depuración policiaca no está ni a medias”. Los hechos avalan la visión del empresario: en Nuevo León se detuvo a seis policías por su participación en el secuestro, tortura y asesinato del alcalde de Santiago Edelmiro Cavazos Leal. La exigencia es la misma y los funcionarios a los que va dirigida, entonces y hoy, también.
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