lunes, 21 de enero de 2013


FCE y el verdadero “Carlón” de Peña Nieto

HÉCTOR PALACIO@NietzscheAristodom 20 de enero de 2013
El “Carlón” de Enrique Peña no es Carreño Carlón, sino Carlos Salinas. Esto es lo que se ha especulado y dicho siempre. No hay novedad. Por ello, según variados miembros de la intelectualidad mexicana, quien está detrás del nombramiento del director del Fondo de Cultura Económica es nada menos que quien en el pasado se ha llegado a sospechar es El Chupacabras mexicano. Es decir, Salinas de Gortari.
Si ha habido un escritor interesado en el tema de los escritores y los libros, es Gabriel  Zaid. Este ha establecido en Letras Libres una severa crítica a la reciente designación (“Caprichos presidenciales”, 18-01-13; así, en plural, no en singular, como han reproducido algunos medios, incluyendo a Proceso). Sugiere que la elección de José Carreño Carlón, aparte de absurda, no obedece sino a un capricho que carece de explicación racional. Pues aparte de que Carreño no posee experiencia como editor, no puede pensarse que se trate de una promesa de Peña Nieto a quien no tiene el poder como para ser prometido semejante posición. Por otra parte, afirma, el FCE no interesa a Televisa sino a Salinas de Gortari, quien “tiene delirios de retorno”.
Considerando que Carreño ha sido una fiel pieza en el tablero de Salinas (revisar su currículo; comprende el papel de vocero oficial en el gobierno del priista), el nombramiento se explica solo. El denunciado capricho es para Zaid equiparable al de Gustavo Díaz Ordaz en 1965, cuando destituyera al sucesor de Daniel Cosío Villegas (fundador y director del Fondo, quien organizara la institución cultural independiente del poder ejecutivo con dinero tanto público como privado), Arnaldo Orfila Reynal, con el pretexto de haber publicado un clásico de la antropología social, Los hijos de Sánchez, de Oscar Lewis. “No podían echar a Orfila por ser de izquierda; pero sí por ser un extranjero que denigraba a México publicando libros que hablaban mal del país”, declara el editor Martí Soler, entonces secretario de producción del FCE (“Los Hijos de Sánchez, un escándalo de medio siglo”, Virginia Bautista, Excélsior, 07-08-11).  Es decir, se trató de un acto autoritario que cambiaría de manera irreversible el rumbo de la editorial.
Igualmente equiparable sería el siguiente capricho en la línea, el de la imposición de Miguel de La Madrid Hurtado por Carlos Salinas en la dirección del Fondo en 1989. Antojo compartido.
La designación de Carreño no ha sido bien vista por el medio intelectual. Investigadores y escritores la han cuestionado, entre otros, Sergio Aguayo, Elena Poniatowska, Fabrizio Mejía Madrid. Este último apunta un dato significativo, pues colige que el periodista es una pieza en el tablero salinista vía el secretario de la SEP, Chuayfett Chemor. Mejía Madrid recuerda que Carreño fue el único profesor de la Universidad Iberoamericana que se opuso a sus alumnos por las protestas contra Peña Nieto al calificar “al naciente #YoSoy132 como un grupo ‘entrenado’”, y añade que el cargo, “simplemente fue un reparto que hizo (Emilio) Chuayffet a última hora de favores que se le deben a Salinas” (SDPnoticias.com, 19-01-13). Sin embargo, hay que señalar que algunos otros escritores conceden por ahora el “beneficio de la duda”.
Sometido ya a los políticos (quizá desde que el Banco de México “cediera” en 1967 su derecho de fideicomitente al gobierno federal en manos, qué curioso, de Díaz Ordaz), sería lamentable que el FCE se viera empañado por otra época de “grisedad” como las no descritas pero demagógicamente mencionadas por el propio Carreño Carlón (“Llegar al Fondo”, El Universal, 16-01-13). Nada grato sería al humor de Daniel Cosío Villegas, quien precisamente celebraba el hecho de que el destino del Fondo no estuviera subordinado a los avatares del poder. Orgulloso de la empresa que se convertiría en “una editorial de enorme prestigio, que prestó un servicio señalado a la educación y la cultura de México y de todos los países de habla hispana” (en el “OCTAVO TRAMO” de las Memorias del fundador del Fondo, sobre la gestación del mismo; Joaquín Mortiz, 1976).

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