miércoles, 26 de mayo de 2010

El globito Peña Nieto se desinfla ... Federico Arreola

Voltaire lo dijo acerca de las discusiones metafísicas, aquí lo diremos
del inflado Enrique Peña Nieto: "Se parece a los globos llenos de aire; cuando
revientan las vejigas, se observa cómo sale el aire y no queda nada".


En Televisa, Emilio Azcárraga Jean y Bernardo Gómez Martínez ya
estarán adaptando la gustada canción "La teta se desinfló" del grupo Los
pedófilos del ritmo: "Yo tenía un Peña Nieto que tenía grandes senos/eran bien
redonditos eran pechos de los buenos/hasta que llegó Bazbaz y la teta le
desinfló".


Desde luego, con la teta (esto es, la precandidatura presidencial)
desinflada, no podrá Peña Nieto dar de mamar a ninguno de sus auspiciadores. Y
eso sí duele.


Vaya forma en la que se ha desinflado el novio de La Gaviota. Se ha descomprimido, se
ha despresionado, se ha deshinchado, se ha vaciado. Está quedando, de plano, en
nada.


El verbo desinflar nunca
estuvo mejor usado: Desinflo, desinflas, desinfla, desinflamos, desinfláis,
desinflasteis, desinflan... Y Peña Nieto se desinfló.


Dicen los que saben que, el lunes, el Barbie del
Estado de México acudió a Televisa a suplicar ayuda urgente a Azcárraga y Gómez
después de haber visto la encuesta de María de las Heras en la que, nada más,
el 45 por ciento de los ciudadanos habían cambiado, para peor, su opinión sobre
Peña Nieto en cuanto vieron la forma burda en que este cerró el caso, terrible,
lamentable, tristísimo, de la niña Paulette.


"Sóplenme que me desinflo", les dijo Peña Nieto a
los jefes de Televisa, y estos, igual de desconcertados, solo alcanzaron a
sugerir la renuncia del procurador Bazbaz.


Y
renunció Bazbaz, pero esto no mejoró la situación de Enrique Peña Nieto, sino
que la empeoró. La gente ahora cree mucho menos en el Gavioto. Si no por otra
cosa, porque los asesinos de la niña siguen libres

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