En muy pocas palabras, el gobernador de Chihuahua dijo ayer al Presidente lo que medios y analistas de diferentes calibres le advierten sin éxito desde hace meses. “Es simplista decir: ‘los mataron porque estaban involucrados en el narco’”. La frase de José Reyes Baeza, una especie de regaño a Felipe Calderón, conlleva fondo y trasfondo. El mandatario estatal le explicó que hacer afirmaciones sin datos en la mano (28 mil averiguaciones previas, además confiables) implica una falta de respeto para miles de mexicanos enlutados. “Hay mucha gente dedicada a su trabajo que ha perdido la vida en esta batalla”, dijo el gobernador. Porque Calderón tiene prácticamente todo el año (desde enero lo dijo a medios extranjeros) mencionando que 90% de los muertos por la guerra contra las drogas estaban relacionados de una manera u otra con el narco, cuando es público que ni Cisen, ni Seguridad Pública y tampoco PGR ofrecen información para sustentar el dicho del Presidente. Además, los 28 mil muertos reconocidos hasta hace unas semanas hacen ver que por lo menos, por lo dicho por Calderón, hay 2,800 familias que merecerían una voz de consuelo de esta administración federal, y una indemnización del Estado mexicano.
Qué manera de hacer magia, la verdad. Hay que reconocérselo a Marcelo Ebrard. Ayer, en los Diálogos por la Seguridad que se celebran en el Campo Marte, el jefe de gobierno del Distrito Federal llegó con buen tiempo; estuvo muy animado desde las 8:40 horas plática y plática con Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal. Se morían los dos de la risa. Pero a las 9:00 horas, cuando llegó el presidente Calderón, algo hizo Ebrard para escabullirse y evitar el saludo. Fue con una maestría tal, que muchos se siguen preguntando si el perredista estuvo realmente en los diálogos o si sólo fue una ilusión.
Por disposición del Tribunal Electoral, la Comisión de Quejas del IFE está por definir el retiro o no de los spots de Andrés Manuel López Obrador en los que expresa sus intenciones de contender por la Presidencia en 2012. Como usted sabe, el político tabasqueño utiliza los tiempos oficiales del Partido del Trabajo (programas de 5 minutos) para promover su candidatura. Por cierto, en sus últimas transmisiones ha insistido en que Mexicana de Aviación quebró porque eso planearon los empresarios. Y hace una afirmación: que la empresa es una de las beneficiarias del gobierno federal. Es decir, que no paga impuestos.
Apunte final: Jesús Ortega está de gira por los estados que tendrán elecciones en 2011. Busca acuerdos para concretar candidatos viables. Esta semana agotó Guerrero, Baja California Sur y Nayarit. Por cierto, en los tres estados tendrá que enfrentar a gallos políticos de altos vuelos. En Guerrero, a un PRI de Manlio Fabio Beltrones; en Baja Sur, a un PRD de Leonel Cota; en Nayarit, una izquierda de Guadalupe Acosta. Gulp. Pues mucha suerte…
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